Alianzas y Coaliciones

Hoy es una realidad que la actitud divisionista, las malas formas, la incompetencia, la arrogancia y los despropósitos del gobierno de la 4T han generado un estado de crispación social que se agrava por las crisis sanitaria y económica que vivimos; y concita a diversos grupos sociales a señalar públicamente su rechazo al presidente de la República con expresiones que alientan la protesta y la exigencia ciudadana por su deposición del cargo.

Pero la lucha social por un cambio en las políticas y actuación de un gobernante que arribó al poder en un proceso democrático con la legitimación de 30 millones de votos y cuyo partido detenta la mayoría legislativa en las cámaras del Congreso de la Unión, no debe darse desde las trincheras de un cacerolismo a ultranza sin objetivos políticos y electorales específicos, porque sólo alentaría el choque violento y la inestabilidad social.

Sin duda alguna, México necesita hoy de la determinación y de la acción concertada de las distintas fuerzas sociales y políticas de la República para contener y limitar el ejercicio faccioso, autoritario y confrontacional del poder por parte del presidente López Obrador; pero su actuación se debe diseñar en el marco del Estado de Derecho que se pretende defender y bajo las reglas del sistema democrático que hemos construido a lo largo de muchos años.

Hoy es el tiempo de las alianzas políticas que deriven en efectivas coaliciones electorales o en la construcción de fuertes candidaturas independientes. Y a estas alturas, las únicas coaliciones electorales entre partidos políticos realmente opositores al gobierno de la 4T son las que podrían construir PAN, PRI, PRD y MC si logran superar sus diferencias atávicas y ponen el interés de la Nación por encima de intereses cupulares de sus dirigencias,  con una oferta electoral que trascienda las elecciones, ubicando objetivos de largo aliento en el proyecto de una coalición legislativa y de gobierno y abriéndose  a la posibilidad de sumar la alianza con organizaciones de la sociedad civil.

Y en este propósito el tiempo apremia, pues sólo cuentan con 120 días para construir y solicitar el registro de la o las coaliciones, que deberán contemplar no sólo la postulación de las 300 candidaturas a Diputados Federales de mayoría, sino el total de los más de 20,000 cargos de elección popular que se disputarán en 30 entidades del país. Se requiere una ingeniería política de alto diseño y efectiva capacidad de operación electoral.

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Por su parte, las organizaciones ciudadanas que no quieran concertar alianzas electorales con los partidos políticos deberán optar por la promoción de candidaturas independientes con perfiles ciudadanos prestigiados y competitivos. Se trata de canalizar el vigor y el coraje que imprimen en la organización de caravanas de automóviles o manifestaciones de protesta, en una contundente acción electoral que permita construir una nueva mayoría ciudadana en la Cámara de Diputados. Y para esto cuentan con menos de 100 días para cumplir con los requisitos que establece la ley.

POR JOSÉ ENCARNACIÓN ALFARO CAZARES
@JOSEEALFARO
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