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"Tocar cicatrices"

OPINIÓN

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En Aragón, a 50 kilómetros de la capital de la provincia de Zaragoza, España, existe una pequeña ciudad llamada Belchite.

Mientras releía las memorias que mi abuelo materno, Francesc, me intrigó mucho ese lugar porque ahí se libró una de las batallas más cruentas y simbólicas de la Guerra Civil Española.

Durante los enfrentamientos entre el ejército republicano y los nacionales, Belchite quedó en ruinas, completamente destruido. Cuando se impuso el régimen franquista, el dictador decidió dejar esas ruinas inalteradas como una cachetada de lo que él consideraba el exceso del bando derrotado y, a su vez, prometió crear un nuevo pueblo al lado. 

Así quedó un conjunto de ruinas en el abandono conocido como el Pueblo Viejo de Belchite que ha servido como escenario de muchas películas, incluida “El Laberinto del Fauno” de Guillermo del Toro. 

Los vestigios del viejo Belchite tienen hoy día un acceso controlado para recorridos, y más allá de la parte personal por la que me intriga conocerlas, hay historias tremendas allí acontecidas dignas de compartirse

Una de ellas la de la madre del gran Joan Manuel Serrat.

Ángeles Teresa nació en Belchite, Zaragoza. Siendo muy joven aún, se había ido a buscar trabajo a Barcelona para, tiempo después, volver a su ciudad natal cuando viene el estallido de la Guerra Civil.

Estaba por registrarse la última y más dramática batalla en Belchite cuando los padres de Ángeles le pidieron a su hija que fuera a avisar a sus tíos, que vivían cerca de ellos, que estaban entrando los nacionales al pueblo. Cuando llegó a dar el recado, se encontró con que ya los habían fusilado a todos, así que la adolescente volvió a su casa para enfrentar otro drama aún más doloroso: sus padres también habían sido ya asesinados.

Sin más remedio, y presa de la soledad con toda su familia exterminada, Ángeles corrió en medio del fuego cruzado de la guerra rescatando a otros niños que, como ella, se habían quedado sin familia. Pudieron cruzar una llanura hasta perderse por unos montes, dejando Belchite atrás y llegando hasta los rieles de un tren que los llevarían hasta Barcelona con ayuda del ejército vencido. 

Años más tarde Ángeles conocería a un joven anarquista barcelonés que había salido de un campo de concentración llamado Josep Serrat con quien se casó y tuvo a su primer hijo: el pequeño Joan Manuel quien conoció Belchite cuando tenía apenas 5 ó 6 años.

El mismo canta autor ha narrado con nostalgia, en entrevistas, esa primera vez que estuvo en el pueblo natal de su madre tomado de su mano. Lo llevó en tren cuando por fin ella se atrevió a superar aquel trauma de adolescencia

Quiero ir a Belchite, acompañada de la música de Serrat, y tocaré las cicatrices de esos niños, las de Ángeles…y las tuyas Yayo ¡Las tuyas! [nota_relacionada id=1140932]

POR ATALA SARMIENTO
COLUMNAS.ESCENA@HERALDODEMEXICO.COM.MX
@ATASARMI

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