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Las preocupaciones electorales en EU

OPINIÓN

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La brutal combinación de coronavirus, economía y problemas raciales tiene al presidente Donald Trump contra las cuerdas a tal grado que ahora algunos temen por la integridad del sistema electoral estadounidense.

La preocupación es simple. A menos que los resultados del 3 de noviembre sean muy claros y los votantes se pronuncien abierta y masivamente por los demócratas, Trump y los republicanos pueden jugar la posibilidad de rechazar los resultados de la elección.

De hecho, en las últimas semanas el propio Trump, con la anuencia y la participación de al menos un sector republicano, ha denunciado lo que considera como posibilidad de trampas, de votantes ilegales, de trucos sucios en las casillas y, sobre todo, en los votos enviados por correo.

En Texas, un estado dominado hace más de 20 años por los republicanos, se limitó al máximo posible el voto por correo en las primarias (para selección de candidatos) de la semana pasada, aún en medio de un severo brote de la pandemia de COVID-19. Acusó a los demócratas de preparar "la más tramposa elección de la historia".

Las autoridades electorales y los medios estadounidenses han subrayado que la posibilidad de problemas electorales está presente, derivada de las crecientes dificultades y problemas que enfrenta un sistema excesivamente descentralizado, pero no es fácil en un país donde el voto no es obligatorio y el votante debe registrarse previamente, como demócrata, republicano o independiente.

El voto por correo no es nuevo. Es un procedimiento que lleva décadas y es considerado como derecho de aquellos ciudadanos registrados que viven por cualesquier razón legal, deben estar lejos de sus centros de votación.

Más allá, los fraudes electorales son vistos ahora más bien como esquemas para evitar que determinados grupos, étnicos especialmente, acudan a votar –de una ubicación lejana o inconveniente de casillas, la posibilidad de intimidación– son parte típica del historial estadounidense y aún se registran denuncias.La preocupación obedece también a las posibles reacciones de Trump y sus partidarios. Acusado alguna vez de ser "un mal perdedor hasta cuando gana", no son pocos los que consideran al actual mandatario como capaz de tratar de permanecer en la Casa Blanca a toda costa.

Y ese argumento invoca la posibilidad de que Trump no sólo invoque fraude, sino convoque a sus partidarios a resistir. El cuestionamiento de la elección puede crear una crisis política como mínimo, si no que una crisis constitucional con consecuencias de todo tipo. De hecho, se trataría de una situación inédita en los últimos 150 años. [nota_relacionada id=1151263]

Por ello, los demócratas parecen estar preocupados y consideran importante no sólo derrotar a Trump en la votación popular, sino en el Colegio Electoral, que es el organismo electo el 3 de noviembre y cuyos 535 integrantes determinan formalmente el resultado de la elección.

En 2016, Trump perdió por tres millones de votos, pero ganó el Colegio Electoral con 300 electores

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@CARRENOJOSE1

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