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En la 4T, ¿la amenaza como método?

OPINIÓN

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Mientras Emilio Lozoya viene a contar —aparentemente— sobre las corruptelas en Pemex del sexenio pasado, otros y otras se van del país... Y es que el más rancio priismo de los 70’s, versión 4T, parece retornar en la forma en que se trata a los enemigos políticos o a quienes piensan diferente: la amenaza. Por la relevancia del tema, sería deseable que AMLO probara fehacientemente que no es así.

Algunas veces de forma sutil, otras de frente, la amenaza funciona. La UIF de la Secretaría de Hacienda concretó recientemente un convenio en el que la CONCAMIN se compromete a prevenir y combatir los delitos financieros de sus agremiados. ¿Era necesario? Conforme a derecho, sobra; pero de acuerdo a los cánones utilizados por esta administración es tan sólo un elemento más del repertorio.

La amenaza se desenvuelve en varios frentes, comenzando con los comités conformados por la Secretaría de la Función Pública que vuelven a los ciudadanos en espías de sus vecinos. A la cubana. Sean acusaciones ciertas o falsas, lo que importa es ir de chismosos con el gobierno. Sólo servirá para cobrar venganza o quitar obstáculos del camino.

Continúa con la implicación tácita o manifiesta —ya da igual— de que todo lo antagónico a la 4T es corrupto. Así el NAICM de Texcoco, las farmacéuticas, los factureros falsos o la cervecería de Mexicali; cualquier proyecto con el que  no se comulgue se somete a juicio. ¿Probar las acusaciones? Jamás se hace.

Hay amenazas trocadas en burlas. Así el candidato peleonero, quien iba a pedir a Trump respetar a México, se convirtió en una dulce compañía que celebra la puesta en marcha del T-MEC.

Otras amenazas basadas en hechos pasados tampoco comprobados, con los cuales obligan al amenazado (víctima en muchos casos) a cumplir ciertas formas o abandonar su puesto. Hoy la SFP investiga “inconsistencias" ¡ya solventadas! en el patrimonio del exsecretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, y de su esposa Laura Vargas Carrillo. No defiendo a Osorio, pero podría investigársele con seriedad la primera vez...

No olvidar que, así también, el ministro Medina Mora salió del poder judicial y eso que se supone es autónomo. No se diga de Romero Deschamps quien, después de años de presidir el sindicato de Pemex, renunció de forma callada y sin mayores aspavientos.

El gran problema con el sistema de amenaza radica en que, por más larga “cola que les pisen”, salvo excepciones no ha devenido en que se les acuse, procese y juzgue ¡por ello! La amenaza se queda en la extorsión, presión y hasta persecución política; los funcionarios abandonan sus cargos y nunca se vuelve a escuchar del asunto. El objetivo del régimen no es entonces castigar culpables ni recuperar lo robado (aunque así nos lo vendan), tan sólo contar con una herramienta para retirar a ciertas personas de sus funciones y ¡qué mejor si estas son sustituidas por alguien simpatizante de Morena!

La renuncia a su curul de la muy destacada senadora priista Vanessa Rubio “huele” precisamente a eso, a pesar de (o precisamente gracias a) la mucha especulación de que si su repentina partida tiene que ver con el regreso de Emilio Lozoya al país.... O quizá yo estoy malinterpretando y no hay persecución política; simplemente le ha sucedido como a tantos exfuncionarios y está hastiada de años de política acuciados este último año y prefiera ir a un ambiente donde la ciencia gana a la ocurrencia.

La amenaza como estrategia y herramienta político-electoral (el condicionar a los ciudadanos, funcionarios públicos, gobernadores y a los mismos correligionarios) y el gobierno basado en generar miedo constantemente; eso o en alimentar el clientelismo. Pero en ningún caso se construye justicia, ciudadanía o liderazgo. Lo que se genera es resentimiento y ganas de venganza; también, lealtad al mejor postor. Estamos siendo gobernados con la amenaza como método y eso simplemente no debe continuar. [nota_relacionada id=1146939]

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN

VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM 

@MALOGUZMANVERO

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