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Crónica de una visita exitosa

México logró un acuerdo comercial que le permite reafirmar su acceso a uno de los mercados más grandes del mundo

OPINIÓN

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Desde hace varios meses, el Presidente buscaba una reunión con Donald Trump. Aunque el momento electoral de EU no parecía el más oportuno, la cancillería desestimó las críticas, por considerar que no es la primera vez que un Presidente de México visita Estados Unidos en una coyuntura electoral, pues esto ha ocurrido casi en una docena de ocasiones.

México logró un acuerdo comercial que le permite reafirmar su acceso preferencial a uno de los mercados más grandes del mundo y la coyuntura para enviar una señal a los inversionistas en un momento especialmente crítico para la economía mundial estaba puesta sobre la mesa; el Presidente no podía y no quería esperar.

Con todo y sus problemas intrínsecos, la reunión resultó ser un éxito. Así terminaron por reconocerlo muchos de quienes la criticaron antes de realizarse, desde reconocidos periodistas y comentócratas hasta la cúpula empresarial que –a pesar de haber sido marginada de la cena- felicitó al Presidente a su regreso de una forma casi genuflexa.

El Presidente volvió triunfante, por varias razones, muchas de las cuales apuntan al trabajo eficiente que realizó Marcelo Ebrard y el equipo de la SRE. A pesar de la incomodidad que generó en un sector el que se excluyese de la reunión el tema migratorio y otros más, terminó por ser un acierto el que el programa solamente contemplara los asuntos donde hay convergencia entre ambas naciones. Pero también fue un triunfo porque todo fue cuidadosamente planeado y negociado. Por lo general, en casi todas las visitas que hace algún Presidente a los Estados Unidos suele haber algún tipo de percance. Esta vez, en cambio, todo pareció fluir bien. Nuestra diplomacia sabía que no podía actuar con ingenuidad y necesitaba tomar todo tipo de recaudos. Para ello, logró incluso cambios al protocolo y a los usos y costumbres de la Casa Blanca.

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Así, por ejemplo, en lugar de que el anfitrión fuera el último en hablar –como suele ocurrir en este tipo de encuentros— el huésped tuvo la última palabra, lo que dio a México una posición más ventajosa y segura en caso de que Trump saliera con alguna declaración inesperada.

México pidió también que los periodistas no pudieran ingresar a la sesión de fotos en el Salón Oval de la Casa Blanca –como suele ser la tradición—para evitar que lanzaran alguna pregunta provocadora que pudiera generar un momento incómodo que afectara el humor del encuentro.

Cada minuto del acto, cada participación y cada presencia fue negociada. Incluso, la cancillería logró excluir de la reunión a Stephen Miller, el autor de la política anti inmigrante del trumpismo. Todo fue equilibrado, incluyendo la presencia de un mismo número de empresarios estadounidenses y mexicanos, con la ventaja de que uno de los nuestros, Carlos Slim, apareció sentado en la cena junto al presidente de los Estados Unidos.

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El éxito de esta reunión deja una clara lección: el gobierno está necesitado de una ejecución más eficiente y, probablemente, también de mejores equipos para lograrla en distintas áreas. Ojalá que esto deje de subestimarse.

POR HERNÁN GÓMEZ BRUERA
HERNANFGB@GMAIL.COM
@hernangomezb
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