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Mordaza para Hong Kong

Beijing sacó un as bajo la manga para aplastar a la disidencia: una ley de Seguridad Nacional. La Policía puede hacer redadas sin orden judicial

OPINIÓN

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Autocensura es la respuesta de los activistas prodemocracia ante la nueva ley de Seguridad Nacional que el gobierno central chino ha impuesto en Hong Kong.

Los activistas borran todo rastro digital contra al régimen chino, las pancartas en las calles se han vuelto blancas, los libros críticos han sido retirados de bibliotecas y escuelas, líderes opositores al gobierno están huyendo.

La erosión de las libertades en la antigua colonia británica catapultó un poderoso movimiento prodemocracia que tuvo su auge el año pasado (tras la propuesta de una ley de extradición a China continental) con poderosas manifestaciones que poco a poco se tornaron en batallas campales y derivaron en al menos nueve mil detenciones.

Ni siquiera la pandemia por el coronavirus COVID-19 apagó las movilizaciones, por lo que Beijing sacó un as bajo la manga para aplastar a la disidencia. 

La nueva legislación, impuesta el pasado 1 de julio, considera cuatro tipos de infracciones: subversión, secesión, terrorismo y confabulación con fuerzas extranjeras, también da jurisdicción al gobierno central en casos graves y los sospechosos podrán ser trasladados a China continental… una ley de extradición de facto.

Para Beijing, los cambios eran necesarios para recuperar la estabilidad de uno de los mayores centros financieros en Asia, y las penas consideradas son tan largas como la cadena perpetua.

Ahora la Policía puede realizar labores de vigilancia y redadas sin una orden judicial previa. El gobierno ha advertido que espera “obediencia completa” también por internet.

En cuestión de días, el régimen se movilizó para censurar la web, aunque no contaba con la reticencia de los gigantes tecnológicos estadounidenses: Facebook, Google y Twitter que se niegan a dar información sobre sus usuarios al gobierno.

El miércoles pasado, el gobierno de China dio un paso más para afianzar su control, inauguró las oficinas del nuevo órgano de Seguridad Nacional en un lugar profundamente significativo, adaptó un hotel frente al parque Victoria, donde cada año se realiza la vigilia en memoria a la matanza de Tiananmen ocurrida en 1989. 

Ahora, los servicios secretos de China podrán operar con toda libertad en Hong Kong. A cargo del nuevo órgano de control está Zheng Yanxiong, un hombre de mano dura, que anunció que hará cumplir la ley “de manera estricta”.

Cuando Reino Unido devolvió la soberanía de Hong Kong a China continental en 1997, ésta prometió garantizar su autonomía hasta el año 2047, con la Ley de Seguridad Nacional, esa autonomía se diluye.

Peor aún, China ha abierto la puerta a fuertes tensiones diplomáticas: Estados Unidos revocó el estatus especial, que sin duda afectará el comercio; Australia suspendió el tratado de extradición con Hong Kong y prolongó las visas para los 10 mil hongkoneses que viven en el país; Reino Unido está dispuesto a recibir hasta 3 millones de personas en su territorio.

El mundo democrático ve que con esta nueva ley China rompió el acuerdo de 1997, el tono de la disputa global crecerá. [nota_relacionada id=1111971]

POR ALEJANDRA MARTÍNEZ

ALEJANDRA.MARTINEZ@HERALDODEMEXICO.COM.MX 

@ALEJANDRAMTZ_87

amf / eadp