Reforma oculta su propia pandemia

Reforma oculta su propia pandemia

El 28 de mayo Reforma publicó una discreta esquela en la página 16 que decía: “Grupo Reforma se une a la pena que embarga a las familias Martínez Pulgar y Martínez Franco por el sentible fallecimiento de nuestro compañero Luis Gerardo Martínez Franco”. 

 

A diferencia de El Universal, que hizo público el contagio de su director editorial, David Aponte, este diario no se sintió en la obligación de hacer público que la persona fallecida, un trabajador de intendencia, había muerto por Covid-19.

 

Unos días después, un editor del periódico subió a su cuenta de Facebook un post en el que hacía un sentido y sincero homenaje a Luis Gerardo. No hablaba explícitamente de que se hubiese tratado de un caso de Coronavirus, pero el contexto lo daba a entender.

 

Cuando escribí al editor para conocer su versión su actitud fue hermética y dijo no saber nada del asunto. Unos días después el post había desaparecido.

 

El empeño por ocultar este deceso por parte del mismo periódico, es evidente. Y si bien una empresa privada no está obligada a hacer pública una información de ese tipo, lo grave es que tampoco informó a los empleados de la empresa, quienes se enteraron de oídas.

 

Tres trabajadores del periódico narraron a esta columna que el señor Luis Gerardo llevaba varios días sintiéndose mal (uno dijo que hasta diez), pero no quiso decir nada por temor a ser uno de los casi diez que, según una de las fuentes, han sido despedidos en estas fechas.

 

Ese mismo miedo, por lo visto, lo tienen también otros empleados de Grupo Reforma, a quienes se les ha dicho que, en caso de optar por irse a sus casas, se les descontarán días de sus vacaciones. Salvo cuatro altos directivos, los dueños del medio se han obstinado en que la mayor parte del personal siga trabajando desde el diario, a pesar de que en muchos casos no es estrictamente necesario.

 

Las consecuencias de esta decisión están ahí: Una gran cantidad de contagios, cuyo número podría estar entre los 12 y los 25, según los distintos testimonios que pude recabar.

 

A pesar de los casos positivos, las autoridades del periódico no parecen haber tomado medidas suficientes para detener la propagación del virus en sus instalaciones, fuera de exigir el uso del tapabocas. Según dos entrevistados el periódico solo comenzó a medir la temperatura de quienes ingresan al edificio después de fallecido Luis Gerardo.

 

Por lo general, cuando ha habido contagios piden al área de intendencia sanitizar los espacios, pero no se manda a sus casas a las personas que han tenido contacto directo con los contagiados. En el caso de estos, un entrevistado afirmó que la ventana de tiempo para regresar a al trabajo ha sido de días, no de semanas como debería ocurrir.

 

Este columnista recurrió a dos directivos de Reforma para consultar su versión sobre casos de Covid-19 en sus instalaciones, pero no obtuvo respuesta.

 

El descontento en el periódico es hoy tan grande entre los trabajadores que no resultó difícil para este columnista obtener testimonios de varios de ellos. Uno, en particular, dijo de forma textual: “yo siempre he sido fiel a este periódico, pero ahora sí me he dado cuenta que realmente son una…” (prefiero ahorrarle la palabra a los lectores).

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POR HERNÁN GÓMEZ BRUERA
@HernanGomezB
Hernangfb@gmail.com
lctl

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