¿Evaluación de aprendizajes o calificación?

OPINIÓN

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La semana pasada la Secretaría de Educación Pública (SEP) dio por terminada la estrategia educativa denominada “Aprende en Casa”,con la cual se hizo frente al cierre de escuelas por la pandemia. El anuncio plantea una inusual terminación del ciclo escolar 2019-2020: cierre administrativo, receso/continuidad, capacitación y cierre pedagógico.

Aunque la misma autoridad educativa consideró que los aprendizajes de las niñas, niños y jóvenes (NNJ) deben continuar, ahora bajo un formato denominado “Verano Divertido”, determinó que los maestros cuentan con los elementos suficientes para valorar los aprendizajes esperados del Ciclo Escolar. Adelantar la evaluación de los aprendizajes para la semana entrante fractura un proceso pedagógico que debería estar pensado en los NNJ y no en el enfoque administrativo de la valoración, es decir, la calificación;el propio Secretario refuerza dicha perspectiva cuando en la Conferencia matutina del 29 de mayo sugiere que “algunos criterios serán el promedio de sus calificaciones en los dos primeros trimestres.”

Esta decisión pone nuevamente a los docentes en la misma situación apresurada que al inicio de la emergencia sanitaria. Así, es previsible que la mayoría optará por liberarse de la presión y calificar inercialmente a sus alumnos,a pesar de que eso puede ocultar el rezago real de los NNJ que no han podido seguirle el paso a sus compañeros más aventajados. Es claro que no se les puede “hacer pagar” la incapacidad del sistema de brindarles acceso equitativo a las oportunidades de aprendizaje, pero tampoco ayuda quedarse en la opacidad de una nota que confunde y no aclara su porqué.

Ante esto planteamos la necesidad urgente de extender el calendario para un contacto personalizado de los maestros con cada uno de sus alumnos. Las carpetas de experiencias pueden orientar el diálogo con los alumnos pero lo mejor sería brindar el tiempo necesario para una valoración flexible, cuantitativa y formativa, de manera que incluya la recapitulación de sus aprendizajes, experiencias sentimientos y deseos.

Si hoy un maestro con 30 alumnos reuniera diariamente con cada uno de ellos, podría contar para la primera semana de julio con una valoración más cercana a la realidad con un reporte escrito y personalizado de sus alumnos.¿Para qué perder tiempo en una estrategia poco aterrizada, y no invertirlo mejor, dedicándolo a conectar entre sí a los agentes esenciales del aprendizaje? La normativa de control escolar ya contempla el uso de informes de evaluación personalizados e incluso las boletas de calificación cuentan con un espacio para ello. Se puede hacer algo distinto al mero promedio, algo relevante y pertinente al contexto y la persona.

Invitamos a la SEP a plantear con mayor claridad la acreditación universal de todos los alumnos y a promover que las escuelas asuman el reto de finalizar el ciclo escolar como una comunidad de prácticas y aprendizaje.

Aunque no vemos en la autoridad federal intenciones de cambiar la estrategia anunciada,antes del llenado de los formatos administrativos, aún hay tiempo de incorporar, dentro de los próximos lineamientos normativos anunciados en esta semana, algunas medidas para promover que los maestros contemplen las necesidades reales de niñas, niños y jóvenes. Aprendizaje, no calificación, es lo que se necesita subrayar.

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POR FERNANDO RUIZ
*COORDINADOR DEL ÁREA DE INVESTIGACIÓN EN MEXICANOS PRIMERO
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