La guerra nunca fue de Calderón

Destrozado quedó el entramado ideológico sintetizado en la frase “La guerra de Calderón”, usada, con evidente efectividad, por los detractores del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa, para achacarle y cobrarle políticamente, hasta nuestros días, la violencia desatada por los grupos de la delincuencia organizada.

Si algo dejó claro el atentado del pasado jueves contra el jefe de la Policía de la CDMX, Omar García Harfuch, es que ni la guerra de los cárteles se terminó por decreto presidencial, ni Calderón fue el responsable de una declaratoria de hostilidades y, mucho menos, de la sangre derramada.

Porque el Cartel Jalisco Nueva Generación, al que el propio Harfuch atribuyó el ataque, avanzó en su ofensiva por mantener sus cotos ilícitos de poder, a como dé lugar, haciendo notar su poder de fuego y brutalidad en el centro neurálgico del poder político y económico del país.

No sólo querían asesinar al destacado funcionario. Buscaba acribillarlo. Por eso equiparon a unos 28 sicarios con cinco fusiles Barret (derriban helicópteros y penetran blindajes), 34 armas largas y ocho cortas, un lanza granadas, siete granadas de fragmentación, 51 bombas molotov, y dispararon más de 400 veces al vehículo en el que viajaba.

Su objetivo era perpetrar una masacre, un baño de sangre que se convirtiera en mensaje contundente de su desafío al Estado y sus instituciones. Que están en pie de guerra, pues.  

No sólo ellos: en los 18 meses que van de la cuatroté, los grupos delictivos han perpetrado más de 53 mil asesinatos, cifra que alcanzó el gobierno de Enrique Peña a los 28 meses y el de Felipe Calderón hasta los 40 meses.

El Presidente Andrés López Obrador puede, como hizo el sábado, mantener el discurso de que no le declara la guerra a ninguna organización de la delincuencia organizada. Ni es necesario, porque los cárteles ya le hicieron saber que la declaratoria la lanzaron ellos, y ya escaló al atacar a uno de los más efectivos y profesionales servidores públicos.  

Lo que no pueden eludir el mandatario ni su gabinete de seguridad es enfrentar parejo a los grupos de la delincuencia organizada, con toda la fuerza el Estado y los instrumentos que la Ley le otorga, y entender que son esos grupos, y no un ex presidente, los autores de la guerra, los generadores de violencia, y los que amenazan la estabilidad y a la ciudadanía.

Son el enemigo real, que con balas de alto calibre abatió la cursi ocurrencia de “abrazos, no balazos”.

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Alineó Grupo Televisa sus políticas con los postulados del Acuerdo de París para reducir su impacto ambiental, lo que le mereció que S&P Dow Jones y la Bolsa Mexicana de Valores la seleccionaran como parte de su índice de sustentabilidad.

El Total Mexico ESG Index, mide el impacto de las acciones de sustentabilidad adoptadas por las empresas participantes, usando criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo.

Por ejemplo, la televisora de Emilio Azcárraga, implementó políticas, durante la actual emergencia sanitaria, enfocadas a garantizar la salud y seguridad de sus trabajadores y colaboradores. Y reforzó sus contenidos para mantener a las audiencias informadas de manera veraz y oportuna en temas de salud.

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EN EL VISOR: Este martes la Auditoría Superior de la Federación, de David Colmenares, entrega a la Cámara de Diputados la primera parte de las revisiones financieras al primer año del gobierno del presidente López Obrador. Lo hará discretamente, sin ceremonia ni discursos. El documento lo recibe en su oficina de San Lázaro el presidente de la Comisión de Vigilancia e la ASF, Mario Alberto Rodríguez. La bancada de Morena hace votos porque el contenido no sea un aguafiestas a la conmemoración de su triunfo electoral, este 1 de julio.    [nota_relacionada id= 1115666]

POR RAYMUNDO SÁNCHEZ
RAYMUNDO.SANCHEZ@HERALDODEMEXICO.COM.MX 
@R_SANCHEZP

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