Una decisión costosa

López Obrador afirma que es una cuestión formal, por la entrada en vigencia del T-MEC

Un viejo refrán asegura que: "No hagas cosas buenas que parezcan malas", y la anunciada visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Estados Unidos para verse con el presidente Donald Trump se encuentra cada vez más en esa categoría.

Más allá de su posible impacto en la relación bilateral, el viaje podría ser un negativo para los vínculos del gobierno López Obrador con los millones de migrantes mexicanos radicados con o sin documentación legal en el país vecino.

López Obrador afirma que es una cuestión formal, por la entrada en vigencia del acuerdo comercial México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC). Pero su imagen junto al mandatario estadounidense, literalmente cuando la campaña electoral de EU está en sus inicios, no va a ser vista de esa manera, ni dentro ni fuera de México, sin importar lo que López Obrador diga y declare.

Para muchos resulta difícil olvidar que Trump ha sido un mandatario que usó y usa a México como símbolo de los problemas de Estados Unidos, sea por ley y orden (migración e indocumentados), o por comercio (el T-MEC es sin embargo una aceptación de su gobierno a la importancia económica y geopolítica de México para EU).

"Es muy decepcionante saber que el presidente (Andrés Manuel) López Obrador ha accedido a visitar al Presidente que más ha insultado a México, a los mexicanos y todos los que tenemos raíces en ese país", dice Chuy García, representante (diputado) federal demócrata por un distrito de Chicago y uno de los tres miembros del Congreso estadounidense nacidos en México.

El distrito que representa García tiene una fuerte población de migrantes mexicanos y sus descendientes. Y aunque es cierto que no hay unanimidad de opiniones sobre la visita, ni en México ni en Estados Unidos, probablemente la mayoría de los interesados se opone y lo hará saber.

Por lo pronto, habría que recordar que la mayoría de los mexicanos nacionalizados estadounidenses y méxico-estadounidenses votan por el Partido Demócrata, que por necesidad política se ha convertido también en el abogado de las causas migratorias.

El Partido Demócrata como tal no se ha pronunciado y no va a dejar de buscar el respaldo de los estadounidenses de origen mexicano, pero puede afirmarse que es poco probable que las imágenes del encuentro AMLO-Trump en Washington le hagan gracia. Y menos si como se reporta, muchas de las comunidades mexicanas en Estados Unidos comienzan a expresar su rechazo al viaje.

Más allá, la imagen de la visita será tan políticamente mala como la del que fuera un malhadado viaje del candidato Trump a invitación del presidente Enrique Peña Nieto. La intención mexicana era una, pero la que se reflejó en los medios, tanto de prensa como políticos de los dos países, fue otra.

El presidente López Obrador haría bien en posponer su visita. El actual es el peor momento posible, su costo político puede ser enorme y está en ascenso. [nota_relacionada id=1109365 ]

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@CARRENOJOSE1
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