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Se acabó la fiesta para los evasores

OPINIÓN

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En un plazo de tres meses el gobierno de Andrés Manuel López Obrador busca recuperar 55 mil 125 millones de pesos de 8 mil empresas que fueron utilizadas para evadir impuestos.

Se trata de un hecho sin precedentes, porque el gobierno está usando, ahora sí, todos los recursos a su alcance, incluso de inteligencia financiera, para poner en jaque a los autores materiales e intelectuales de la evasión fiscal.

En términos cristianos, la 4T anunció un programa para que, por la buena, los grandes deudores de Lolita paguen lo que deben y los que no, se atenga a las consecuencias.

Juntos, la titular del SAT, Raquel Buenrostro, y el procurador Fiscal, Carlos Romero, explicaron la estrategia que, desde la óptica de especialistas, se trata de una jugada de tres bandas en beneficio del erario.

En primer lugar, van contra las empresas fachada o factureras utilizadas para vender “productos” o “servicios” inexistente al gobierno, en cuyo negocio están o estuvieron involucrados servidores públicos.

En segundo término, van por las firmas que retuvieron impuestos a trabajadores o prestadores de servicios (sobre todo de outsourcing) y que nunca lo reportaron a la hacienda pública.

En este caso, enviarán requerimientos a personas físicas, mediante el buzón tributario, para que acudan a las oficinas del SAT y “delaten” a la “persona moral” que retuvo sus impuestos y no los pagó.

Decíamos más arriba, que se trata de un hecho inédito, porque todas las medidas anunciadas ya no son un llamado a misa. De hecho, ayer mismo se informó que existen ya denuncias.

Además, para llegar a esta política de gobierno, trabajaron de la mano tres instancias que en el pasado ni la mirada de dirigían: el SAT, la Unidad de Inteligencia Financiera, que encabeza Santiago Nieto, y la Fiscalía General, de Alejandro Gertz.

Pero nada de esto fue producto de la casualidad. Se juntó el hambre con las ganas de comer.

Por un lado, el gobierno tenía la necesidad de materializar la política anticorrupción que pregona AMLO por todas partes y, por el otro, la obligación de México de cumplir con un mandato del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).

Esto último es opcional, aunque se trata del organismo internacional que certifica a todos los países en su lucha contra el lavado de dinero, y que en su reporte de 2016 nos cuestionó por los nulos avances en la materia.

Con lo anunciado ayer, nuestro país da un salto cuántico; sin embargo, hay quienes piensan que efectivamente se acabó la fiesta para evasores y factureros, como dijo el procurador fiscal, pero inicia una era de terrorismo fiscal contra otros que ni la deben ni la temen. ¿Será?

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo“El gobierno que con una mano exige aumento de impuestos debe con la otra procurar el aumento de la riqueza.” [nota_relacionada id= 1104767]

POR ALFREDO GONZÁLEZ
ALFREDO.GONZALEZ@HERALDODEMEXICO.COM.MX 
@ALFREDOLEZ

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