Dos preguntas políticas

El calendario electoral concentra un enorme número de contiendas el próximo año, y no existen muchos incentivos para enfrentarse al Presidente

Parece inexplicable por qué en las encuestas la aprobación del Presidente no se ha desplomado. La pandemia golpea duramente a todo el país, la crisis económica empieza a hacer graves estragos y se mantiene una altísima incertidumbre. A pesar de ello, hay incluso un repunte de la aprobación.

López Obrador ha dejado de ser un Presidente superpopular; de acuerdo al promedio de encuestas compilado por Oraculus.mx, en abril de su segundo año de gobierno, AMLO tiene básicamente la misma aprobación (66% aprueba, 29% desaprueba) que tenía Felipe Calderón exactamente al mismo momento de su sexenio (65% aprobaba, 28% desaprobaba).

Pero aunque la tendencia general ha sido a la baja, el dato de este mes es superior al que tuvo en marzo pasado (60% aprobación, 35% desaprobación). Cierto es también que el rebote de AMLO no es comparable al que han tenido otros gobiernos, que han tenido incrementos de más de 10 o 15 puntos porcentuales en aprobación, pero es innegable que por ahora ha frenado su caída.

Este repunte, de acuerdo con Alejandro Moreno, y en consistencia con datos que comentamos anteriormente acá sobre Donald Trump, tiene que ver con un efecto de “rally” de los mexicanos alrededor del Presidente. El segmento de la población más preocupado por el coronavirus respalda más al líder del gobierno porque lo ve activo enfrentando la pandemia. Ello coincide con el cambio de estrategia de AMLO, que dejó de asistir a mítines, de saludar a personas en eventos, y aceptó medidas de confinamiento y cierre de empresas, aunque hayan sido tardías y dispares.

Las mismas encuestas, sin embargo, anuncian para su gobierno un panorama ominoso, precisamente por lo que señalo al arranque. Si bien la gente está apoyando a su Presidente a enfrentar la pandemia, sin lugar a dudas le cobrarán eventualmente las enormes preocupaciones económicas y de inseguridad que hoy tienen, y que todos los pronósticos anuncian que se acabarán cumpliendo. Es decir, el repunte es temporal. Y ello nos lleva a la segunda pregunta.

Si el Presidente se está debilitando, ¿por qué no se fortalecen las oposiciones? No sólo hablo de que Morena esté cayendo en intención de voto sin que ninguno de los partidos crezca. Me refiero a que nadie en el ámbito político está posicionándose como una voz alternativa frente a un gobierno que es criticable por su manejo de la pandemia. Tampoco es por falta de argumentos: basta leer cualquier medio, incluso a la prensa extranjera, para encontrar evidencia que ilustra lo vulnerable de las decisiones del Presidente.

Por un lado, los liderazgos que llevaron a los tres otrora partidos grandes (PAN, PRI, PRD) son quienes los encabezan en el Congreso, y también quienes provocaron una profunda crisis que contribuyó al triunfo de AMLO. No tienen fácil recuperarse.

Por el otro, el calendario electoral concentró un enorme número de contiendas locales hasta el próximo año, y no existe por ello mucho espacio ni incentivos para otros actores políticos para enfrentarse al Presidente. Distinto será el próximo año; entonces le será además mucho más difícil al propio gobierno ocupar cinco horas de conferencias diarias para abrumar a las audiencias. [nota_relacionada id=1014662]

POR ALEJANDRO POIRÉ

DECANO ESCUELA DE CIENCIAS SOCIALES Y GOBIERNO TECNOLÓGICO DE MONTERREY

@ALEJANDROPOIRE

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