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Los otros números de la pandemia

Después de un pico durante marzo, poco a poco han cambiado las preguntas que nos hacemos: ya no queremos saber más sobre el Coronavirus

OPINIÓN

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Se calcula que en el mundo se hacen más de doscientos mil millones de búsquedas diarias en Google. Esta plataforma se ha convertido en un motor para encontrar desde refaccionarias cercanas hasta licenciaturas en línea. Pero la trascendencia de esta plataforma va todavía más allá.

Seth Stephens-Davidowitz, autor del libro Todomundo Miente (Everybody Lies), ha estudiado los datos agregados de millones de búsquedas en Google durante años.  Asegura que Google es un mucho mejor espejo de las opiniones, dudas y prejuicios de las personas que cualquier encuesta.

Google es hoy una especie de espacio íntimo al que le revelamos dudas y preocupaciones que no nos atrevemos o no nos molestamos en compartir con el mundo. Es un lugar de confidencia y diálogo anónimo entre millones de personas que preguntan y publican aquellas cosas que no se dicen en una conversación en voz alta. Las estadísticas muestran que esas dudas que creemos únicas, en realidad, son bastante comunes. Más del 80% de las búsquedas que se hacen en la plataforma ya han sido consultadas antes por otros.

Durante la pandemia, estas dudas y angustias se volvieron muy concretas. Datos de Google Trends revelan que el Coronavirus y sus efectos desplazaron durante semanas cualquier interés o afición que antes hubiera ocupado la mente de la población a nivel mundial. En marzo, las búsquedas relacionadas con el Coronavirus llegaron a ser 5 veces más que aquellas relacionadas con otras noticias, y 30 veces más que las búsquedas sobre música o deportes.

También en marzo, las búsquedas sobre síntomas relacionados con el virus se dispararon. Aquellas relacionadas con fiebre se duplicaron y las de garganta seca casi se triplicaron

Pero estas estadísticas no solo muestran lo que a la gente le preocupa sino aquello que le está dejando de preocupar. Después de un pico durante marzo, poco a poco han cambiado las preguntas que nos hacemos: ya no queremos saber más sobre el Coronavirus. En abril, las búsquedas sobre la pandemia desplomaron, empatándose recientemente de nuevo con aquellas relacionadas con música y deportes. La gente dejó de preocuparse por el distanciamiento social, por el lavado de manos y por el alcohol en gel.

Es natural que después de un pico de interés por una enfermedad nueva y desconocida, la atención y necesidad de información disminuyan. Pero estos datos revelan algo mucho más delicado: estamos tan cansados del tema, que hemos empezado a relajarnos en las medidas con las que podemos contenerlo. Si esto es ya grave en cualquier país del mundo, lo es doblemente en México donde el desinterés está llegando mucho antes que el descenso en el número de contagios. Nuestras restricciones llegaron casi un mes después que en muchos países europeos y nunca alcanzaron nivel de rigidez que ahí se vivió. Sin embargo, nos cansamos antes que ellos. Estamos viviendo la fantasía de la nueva normalidad sin siquiera haber controlado al virus que nos hizo perder la calma.

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POR FERNANDA CASO

FERNANDACASO@HOTMAIL.COM

@FER_CASO

eadp

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