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Normalidad… con mascarilla

Expertos chinos que lograron controlar la pandemia se sinceraron: no usarlas es "estúpido"

OPINIÓN

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Por cuatro meses el mundo se resistió a recomendar el uso general de mascarillas para toda población y no sólo para el personal sanitario; hoy la vuelta a la normalidad para aquellos países que ya han superado el pico de contagios por COVID-19 sólo es posible con cubrebocas.

Este jueves, la Organización Mundial de la Salud (OMS) Europa se dijo abierta a que su portación se generalice, un viraje de postura, pues el director internacional del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha insistido una y otra vez en recomendar su portación únicamente a enfermos, quienes los cuidan, y al personal sanitario.

De cierta forma la restricción tiene sentido, tomando en cuenta la escasez del material, y que los médicos y enfermeras son el sector más vulnerable al estar en la primera línea de combate al nuevo coronavirus, muchos ni siquiera son equipados correctamente por sus gobiernos. Los cubrebocas deben ir primero a ellos. 

Por ello la OMS Europa aclara que “si hay suficientes mascarillas entre la ciudadanía, pueden usarse”.

En países asiáticos como China, Japón y Corea del Sur, el uso de cubrebocas es muy común, lo llevan para protegerse de la contaminación y es mal visto que una persona con síntomas de enfermedad respiratoria no lo use.

Expertos chinos que lograron controlar la pandemia se sinceraron: “no llevar mascarillas es estúpido”, declaró el director del Hospital de Zhongnan, Wang Xinghuan el mes pasado; para él esa fue la clave para que la enfermedad golpeara tan dramáticamente a Europa y Estados Unidos.

En Hong Kong y Australia, por ejemplo, se calcula que su uso evitó siete de cada 10 contagios.

Para aquellas naciones que están en “desescalada” de casos y muertes, la reactivación económica y de actividades no esenciales se ven cerca, pero el riesgo a una segunda ola de contagios está latente.

Ahora, ante la evidencia, según la agencia AFP, más de 50 países exigen portar una mascarilla, principalmente en el transporte y sitios públicos.

Cubrebocas hay de muchos tipos, material y calidad, no todas protegen del mismo modo, pero no puede negarse su papel para aminorar la propagación de este virus respiratorio, al ser una barrera para las gotas de saliva y mucosidad producto de estornudos, tos y al hablar.

Además, es preciso tomar en cuenta que hasta cuatro de cada cinco casos de COVID-19 son en pacientes asintomáticos, quienes pueden esparcir el virus de manera descontrolada.

En España, según la Federación de Distribuidores Farmacéuticos, la venta de este producto se disparó en 10 mil por ciento en comparación con 2019.

En México somos reacios. “Es incómodo”, “hace mucho calor”, dicen algunos; las escenas de gente con cubrebocas en la barbilla abundan, otros se olvidan de cubrir la nariz, un lamentable desperdicio de material.

Puede o no exigirse su uso, es recomendable portarlo; pero lo que sí es irresponsable de parte de una autoridad, es decir que el cubrebocas “no sirve para prevenir contagios”. [nota_relacionada id=1003786]

POR ALEJANDRA MARTÍNEZ

ALEJANDRA.MARTINEZ@HERALDODEMEXICO.COM.MX 

@ALEJANDRAMTZ_87

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