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Clínicas y hospitales públicos de 'primer mundo” (3)

Los frecuentes errores y negligencia médica que ocurren en los hospitales se deben a la mala planificación y administración que prevalece

OPINIÓN

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Dado que el objetivo primordial es vivir al máximo con tranquilidad y salud, es menester establecer lineamientos que permitan lograrlo. Desde luego que esto no es tarea solo del gobierno, sino de todos, porque se trata de nuestra salud, de nuestra vida, de nuestra familia. Y para tales propósitos se tiene que contar con, además de un plan estratégico de prevención, de un sistema integral de servicios médico-sanitarios de alta calidad sin importar costos. Pero para garantizar su eficiencia y buen funcionamiento, todo deberá estar libre de gente inexperta y de políticos oportunistas.

Los frecuentes errores y negligencia médica que ocurren en los hospitales públicos se deben a la mala planificación y administración que prevalece desde hace mucho. La falta de autoridad y responsabilidad es notoria cuando se presentan casos de negligencia en los servicios médicos en perjuicio de los pacientes; y cuando éstos presentan su inconformidad ante las autoridades, casi siempre salen perdiendo sin solución, ni consideración alguna. Y al igual que sucede en la procuración de justicia, todo es complicidad, impunidad y corrupción. Presentar una queja de inconformidad por negligencia médica es otro calvario que los afectados tienen que padecer además del quebranto de su salud.

La idea del presidente de la República de universalizar los servicios médicos no es nada nuevo, porque es justamente lo que ha señalado el doctor Rubén Argüero en el sentido de llevar a cabo una reingeniería en todo el sistema de salud para que sea funcional y cubra todas las necesidades médico-sanitarias de la población sin excepción. Esta propuesta, que no es populista ni ocurrente, debe ser valorada en su justa dimensión, porque al igual que con la educación, no debe escatimarse esfuerzos ni recursos. No es cuestión de política partidista ni populismo, sino de visión socioeconómica verdaderamente democrática y de capacidad profesional para llevar a cabo grandes empresas que en verdad sirvan a la población. No se trata de inventar nada, sino de reestructurar y aprovechar lo ya existente.

Continuando con el caso de la señora Rosa María Reyes Álvarez, en su extenso escrito fechado el 8 de mayo de 2018 dirigido a la Presidencia de la República y a otras instancias, del cual tenemos copia que confía a EL HERALDO DE MÉXICO; mismo que transcribimos a usted, amable lector, tal como fue presentado originalmente. El texto dice así: “El motivo de mi carta es exigir que me operen, ya que, desde mayo del 2003 hasta hoy, no se me ha atendido de manera adecuada, no solo por un doctor, sino que he sufrido varias negligencias empezando por la dra. Karla Jiménez con matrícula 97701. La dra. Jiménez me practicó una operación el día 23 de mayo, la cual fue mal ejecutada. Después de realizar mal la operación, jamás se presentó a rehabilitarme, ni a terminar el proceso y extravió mi expediente en el cual se mencionaba mis antecedentes médicos de hipófisis de lasilla turca y leche por los senos, lo cual se curó temporalmente, se curó por los medicamentos. Pero hoy tengo que empezar mi expediente de cero para poder atenderme mi fístula y las secuelas de la hipófisis.

Aparte de perder mi expediente, me canalizó a otra doctora, de lo que me enteré por medio de una enfermera, tiempo después se me hizo una fístula. Empecé por sentir síntomas de picazón, gases y secreción café en mi vagina. (Todo ocasionado por la mala operación y mal seguimiento de mi caso) Optando por una segunda opinión médica particular, revelaron unos estudios que por el mal seguimiento y operación se me ocasionó una fístula, la cual es una fisura en el intestino grueso, que filtra excremento a la vagina. Continuará…

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POR DIEGO ALCALÁ PONCE

COLABORADOR

DIEGOALCALAPONCE@HOTMAIL.COM

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