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La 4T y la sociedad que viene

En muchos casos la posibilidad de trabajo desde casa ha puesto en discusión el significado de la productividad o del seguimiento a las tareas laborales cotidianas

OPINIÓN

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Hay quienes afirman que después de la contingencia por la enfermedad COVID-19 nada cambiará, que es ingenuo pensar que habrá una modificación mayor en los distintos ámbitos de nuestra vida cotidiana. Imaginar que no somos capaces de reconocer nuestros errores, nuestras áreas de oportunidad o afirmar que el proceso de reflexión en que estamos inmersos por voluntad o por fuerza no aportará algo positivo a nuestras vidas en lo individual o colectivo, me resulta una posición conservadora que no comparto.

¿Y esto por qué es un asunto de todas y de todos? Pues porque la pandemia no sólo ha dejado la afectación de la salud de muchas y muchos o lamentables muertes, ha colocado temas que no solían debatirse de forma cotidiana. En muchos casos la posibilidad de trabajo desde casa ha puesto en discusión el significado de la productividad o del seguimiento a las tareas laborales cotidianas, han tomado nuevas dimensiones los padecimientos físicos popularizándose la referencia a la palabra “comorbilidad” incluso han sido motivo de bromas las llamadas “poblaciones en riesgo”, sin embargo un alto porcentaje de la población ha caído en cuenta que justamente sus hábitos alimenticios, de consumo y de sedentarismo los pone en riesgo ante una coyuntura como la actual.

La ciudadanía en general nos hemos visto cara a cara con la realidad de los problemas de salud destacando la gravedad de la diabetes en el país, ante ello la gente se pregunta por qué un sector del empresariado se negaba a la ley de etiquetado en alimentos y bebidas, ese mismo sector que ha emprendido una campaña frontal contra cualquier decisión del ejecutivo.

No sólo se ha puesto en evidencia la salud física de la población, el estado que guarda la clase política en general es motivo también de debate y reflexión. De manera cotidiana en los hogares del país hay discusiones sobre por qué no hay recursos suficientes en los hospitales y quiénes son las o los responsables de esas carencias; la población permanece vigilante de la acción o pasividad de sus autoridades locales para disminuir la movilidad en los territorios y así evitar más contagios; todas y todos pueden atestiguar si su gobernador o gobernadora está al frente de las acciones con el liderazgo que la situación demanda o está recluido y temeroso dando tímidos mensajes a sus gobernados; hoy la gente tiene perfectamente calibrado su radar para detectar a los oportunistas y los desprecia.

Pensar que nada cambiará es el equivalente a la sentencia que hacían algunos sobre que la izquierda nunca gobernaría en México, hoy la población se cuestiona sobre si misma, sobre sus niveles de bienestar, de felicidad. Hoy la población en México es más exigente, busca más y mejor información; ha derribado a los grandes líderes de opinión, así que todas y todos los que participamos en la 4T debemos estar a la altura.

Por: Daniel Serrano

dhfm