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Una pausa

OPINIÓN

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Experimentamos una realidad donde la dualidad rige nuestra vida cotidiana: día/noche, hombre/mujer, bueno/malo, racional/irracional, tesis/antítesis etc. Una que nos acaba de sorprender, es la integrada por la acción/inmovilidad, es decir, la pausa.

Nuestros sistemas político-económicos no están preparados para ella. Es un espacio vacío, el silencio, la nada, o en el mejor de los casos una perdida que tiene que amortizarse y preverse para evitar que la rueda deje de girar. De modo que, cuando la pausa surge de manera repentina, puede ocasionar caos e inestabilidad en nuestro ya de por si inestable sistema de vida colectivo.

Sin embargo, la pausa es un significante importantísimo en el orden natural, ya que cuando no hay espacio para el silencio todo carece de sentido. Un gran ejemplo nos lo da la música, imagina el sonido de un cúmulo de notas musicales sin espacio entre una y otra, resultaría sin duda cualquier tipo de ruido menos música.

De la misma manera, cuando uno se dirige a un público utilizando el lenguaje, la pausa sirve para dar énfasis a lo que viene después del silencio, para diferenciar lo que se ha dicho de lo que se quiere decir o en algunos casos para atraer la atención del público. En ese sentido, la pausa tiene una aportación sin la cual seria imposible generar armonía o equilibrio.

A pesar de ello, nuestra idea tan arraigada de la lucha infinita del bien contra el mal nos hace interpretar a las partes de la dualidad como contradictorias y enfrentadas. Aunque -y me atrevo a generalizar- todos hemos pasado a lo largo de nuestra vida por situaciones que en un principio parecieran malas e indeseables (dolor, sufrimiento o muerte) y que con el paso del tiempo nos dieron las enseñanzas y la fuerza para resurgir con mayores bríos y entendimiento.

Lo anterior, nos hace entender que esa dualidad no es contraposición o choque, sino complementación y equilibro.

Esta pequeña pausa en nuestras vidas -la cual es muy extraña por el hecho de abarcar a todo el genero humano- puede ser entendida de la misma manera que las pausas en la música o en un discurso.

Tal vez esta sea la oportunidad de resurgir con mayor fuerza desde lo personal hasta lo colectivo. En lo personal, tal vez podamos entender que como seres humanos tenemos muchos más roles que el laboral ó profesional, y que estos se sostienen de los roles primarios de hij@, padre, madre, herman@, ti@, sobrin@, amig@, los cuales no son tan importantes para producir y consumir, pero si para bien vivir y alcanzar eso que Aristoteles decía era el fin último del ser humano… la felicidad.

En lo colectivo, tal vez podríamos concientizar y dejar de ver a la naturaleza como un recurso y comenzar a entenderla como origen y sustento de la vida y como la mayor manifestación de divinidad que tenemos a nuestro alcance.

Tal vez esta pausa no sea una coma o un punto y seguido, tal vez este sea el punto final que indique un nuevo comienzo… (pausa) Tal vez.

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