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¡Feliz día del niño!

A la peor señora del mundo le huyen hasta los pajaritos de Turambul, que es el pueblo donde viven los maltratados personajes que la abandonan

OPINIÓN

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La peor señora del mundo es uno de los libros infantiles que más he disfrutado. Fue escrito en 1995 por Francisco Hinojosa, un señor genial que hace parecer que redactar como él, sea algo sencillo, pero no. Me gustan los autores cuyas letras fluyen con rapidez, se comprenden con sencillez pero que, al final, te dejan pensando en más de una conclusión. Me pasa con Jorge Ibargüengoitia y con Francisco Rojas González, pero también me sucede cada vez que veo la rutina del 10 perfecto de Nadia Comaneci en las barras asimétricas de los juegos olímpicos de 1976.

Observar con admiración el vuelo ligero de esta gimnasta rumana es sensacional. Se ve tan segura y concentrada que a todas las niñas de los 70 y 80 nos pareció que cualquiera lo podía lograr. Pero no, primero hay que trabajar muy duro y recomenzar sin claudicar todas las veces necesarias. Por eso me gusta Hinojosa y su prosa ligera pero profunda, es de los que te dejan con ganas de conocerlo más y de ser así cuando sea uno grande. Por escritores como él me dieron ganas de escribir.

Además, me gustan las personas que se dirigen a los niños sin subestimarlos, sin evitar la mención de algunas desgracias de la vida cotidiana que a veces les toca padecer. Como las madres mala onda que maltratan a sus hijos y que hay que soportar sin quejarse jamás, so pena de ser juzgados por una sociedad puritana y recriminadora.

Es decir, Francisco nos enseña que está bien querer distanciarse de alguien que se supone que te debería cuidar y respetar, pero que es cruel y despiadado. No importa que sea tu mamá; cuando el destino te la juega así, más vale correr que dejar morir tu alma de dolor lentamente, hasta convertirte en un adulto inseguro que no sabe discernir lo que es amor de lo que no lo es.

A la peor señora del mundo le huyen hasta los pajaritos del norte de Turambul, que es el pueblo donde viven los maltratados personajes que la abandonan a su suerte porque ya no pueden más. Al final, sólo queda un ave enjaulada a la que tortura sin piedad pero que es la única que la puede ayudar para que su familia esté con ella de nuevo.

El otro relator de esta historia es El Fisgón, que es escritor, curador, caricaturista político, entre otras cosas de hombre renacentista. Las ilustraciones de este artista del dibujo dan forma a los personajes del cuento y te dejan en la memoria los rostros y paisajes de una historia cuya conclusión, queda abierta a la interpretación de cada lector.

¿Por qué me gusta este cuento? Por como está escrito, por las ilustraciones que tiene, por el concepto que maneja y porque hay muchos niños que gracias a libros así, tuvieron la oportunidad de cuestionar al mundo y conformar su propio criterio.

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POR JULEN LADRÓN DE GUEVARA

CICLORAMA@HERALDODEMEXICO.COM.MX

@JULENLDG

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