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En contra de más centralismo

El Presidente dijo que su iniciativa está siendo cuestionada debido a que están próximas las elecciones intermedias

OPINIÓN

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De Porfirio Muñoz Ledo pueden decirse muchas cosas. El haber estado afiliado a casi todos los partidos políticos que ha habido en México. “Cantar la hora cero” a diferentes presidentes de la República. Poseer una oratoria excelsa y un manejo de la ley como pocos. No guardar silencio cuando está en desacuerdo con los abusos del poder.

Pero más allá de la historia de sus yerros y aciertos, vale la pena reconocer su actuación hoy como diputado federal por Morena. Especialmente su posicionamiento de cara a la iniciativa enviada por el presidente AMLO al Congreso de la Unión para modificar la Ley de Presupuesto. Una reforma que busca pasar por alto la aprobación de la Cámara de Diputados para manejar y modificar el presupuesto a voluntad del jefe del ejecutivo.

Lo que esta iniciativa propone es que, en emergencias económicas, el presidente pueda definir la administración de los dineros, desapareciendo con ello la división de poderes. Y Muñoz Ledo es el primer legislador de la bancada de Morena que ha marcado de forma clara y concisa el porqué la propuesta enviada es ilegal y cómo busca consolidar la hegemonía del poder ejecutivo.

Considero que no es adecuado justificar esta iniciativa en razón del delicado momento que atravesamos. La reforma se puede considerar inconstitucional pues contradice el artículo 74 de la Carta Magna, donde se establece: “es facultad exclusiva de la Cámara de Diputados aprobar anualmente el presupuesto de egresos de la Federación y sus modificaciones”.

Así, es de festinar la actitud y decisión de Muñoz Ledo porque señala lo que puede llegar a ser la centralización absoluta de la gestión gubernamental y la desaparición de la división de poderes. “Esa iniciativa no es necesaria, y lo que no es necesario es un exceso”, dijo el legislador. “Sin ninguna reforma, el Presidente puede mandar el presupuesto y se va a aprobar por la sencilla razón de que tiene mayoría, además una mayoría que, por lo que hace a Morena, es bastante textual: aprueba sin ninguna modificación lo que mande el Ejecutivo.”

Claro, también hay otros diputados y senadores de Morena, además de gobernadores y legisladores de oposición, que se han pronunciado en contra. Sin embargo, darle la espalda al presidente López Obrador y dejar morir —legislativamente hablando— dicha propuesta de reforma dista mucho de ser algo definitivo. Mientras haya otros diputados que, en estos momentos, se enfoquen en legislar sobre los términos bajo los cuales desde el ejecutivo pueda declarar emergencia económica (precisando y acotando el concepto), habrá peligro. Esto es, existe aún la posibilidad de que Morena apruebe la iniciativa en cuestión pero con esa enmienda e incorporando supuestos candados que en el fondo no significarán contrapesos reales al poder presidencial.

Si el objetivo del primer mandatario es eliminar el ejercicio discrecional de los recursos de administraciones pasadas, esta propuesta de reforma no lo garantiza. Por el contrario, agrega una normatividad que atenta contra el balance constitucional en el que se cimenta el Estado y deja entrever las intenciones políticas y electorales de AMLO para lo que resta de su mandato.

Al respecto, considero que el presidente mismo se ha evidenciado ayer cuando, durante su habitual mañanera, dijo que su iniciativa está siendo cuestionada debido a que están próximas las elecciones federales intermedias. Nadie, que yo sepa, ni legisladores, ni autoridades, ni comentaristas habían insinuado relación alguna. Ha sido el presidente López Obrador quien sugiere una conexión, y eso debe de decirnos algo...

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POR VERÓNICA MALO GUZMÁN

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@MALOGUZMANVERO

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