Mixi, la gente no te va a fallar

Si se te olvida lo fuerte que eres, aquí va un recordatorio: cuando nos contaste tu historia, lograste la unión

Si la pandemia te ha golpeado tan fuerte que has olvidado la guerrera que eres, Mixi, yo te lo voy a recordar.

A los 13 años viviste tu primera crisis: quedaste huérfana. Sin nadie que te defendiera, te anclaste a seguir viviendo en el único pedazo de mundo que conocías: el Estado de México.

Y como tenías que sobrevivir, aceptaste vivir con aquella señora que te ofreció comida y un piso donde dormir, a cambio de limpiar su casa.

Aprendiste a trabajar de 5 de la mañana a 1 de la mañana, sin sueldo y sin descanso, cuidando niños ajenos, aunque tú eras sólo una niña.

Dejaste tus cuadernos en una mochila que no volviste a abrir y comenzaste a cargar todos los días con trapos y escobas. Aprendiste a funcionar con migajas en el estómago y los labios resecos por la falta de agua.

Cuando fregar pisos no fue suficiente, a los 15 años viviste tu segunda crisis: aquella mujer te obligó a trabajar en su mundo y aprendiste a excitar a hombres a distancia, fingiendo acentos extraños de países que jamás conociste.

Y cuando ser una niña trabajando en una línea telefónica de sexo tampoco fue suficiente, aquella mujer empezó a rentar tu cuerpo para clientes que fantaseaban con una madre y su hija menor de edad.

Pero, Mixi, tú siempre has estado hecha para sobrevivir. Incluso en esas condiciones de encierro y silencio, lograste pedir ayuda y conseguirla.

¿Te acuerdas de Iván? Yo estoy segura que todos los días te acuerdas de aquel hombre que te vio llorar en el rincón de un hotel donde tu hermanastra te tenía secuestrada, te escondió en una habitación, y cuando vio el lobby libre te hizo correr hasta meterte a un taxi que condujo a tu libertad tras casi tres años de explotación laboral y sexual.

Mixi, si ahora que estás pasando dificultades se te olvida lo fuerte que eres, aquí va un recordatorio: cuando nos contaste tu historia, lograste la unión de cientos de desconocidos alrededor de ti y nos inspiraste a ayudarte.

No sólo volviste a abrir esa mochila y recuperaste tus cuadernos, sino que tu inteligencia y buen humor te hicieron acreedora de una beca en la más prestigiada universidad y convertir tus crisis en un diploma de titulación.

Lograste recuperar tu salud mental y encontrar el amor en Marcos, tu esposo. Incluso, con mucho esfuerzo, compraste un auto para conducirlo como Uber y sacar adelante a tu hija.

Es cierto que la pandemia te ha golpeado fuerte. Y dos veces. Hace unos días, alguien robó los espejos de tu Uber y te dejó a la deriva justo cuando un virus sin cura nos recluyó en las casas, quitándote el sustento familiar. Pero si alguien sabe convocar a generosos desconocidos, esa eres tú Mixi.

Estoy segura que alguien, muy pronto, se comunicará con nosotros y querrá ayudarte después de leer tu historia.

No desesperes. Si alguien sabe sortear las crisis eres tú.

Mientras la ayuda llega, puedes leer este recordatorio de tu fortaleza y de la solidaridad que provocas.

A ti, Mixi, la gente no te va a fallar. [nota_relacionada id=908737]

POR ROSI OROZCO

COLABORADORA

@ROSIOROZCO

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