Tiempos extraordinarios, medidas extraordinarias (II)

Es alentador saber que familias y docentes comparten la preocupación por dar unacontinuidad a los aprendizajes

Ayer, el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, enfatizó que el calendario escolar se extenderá hasta el 17 de julio con el objetivo de asegurar los aprendizajes clave de los más de 25 millones de estudiantes en el país. Mientras tanto, hasta el regreso a clases previsto para el 1 de junio en todo el país y 17 de mayo en los municipios sin riesgo por COVID-19, estudiantes, docentes y familias continuarán haciendo frente a los retos que implica la educación a distancia; hoy escuchar sus voces es más crucial que nunca.

Es alentador saber que a pesar de los obstáculos generados por el confinamiento, familias y docentes comparten la preocupación por encontrar las formas para dar continuidad a los aprendizajes de cada estudiante y evitar que se pierda su avance escolar.

En un contexto en el que muchas familias enfrentan barreras para el aprendizaje de sus hijos por la falta de recursos —electrónicos, de conectividad y de espacios—, madres y padres no la ven fácil.

Sumado a esto enfrentan retos en el hogar: no contar con suficiente tiempo para realizar las actividades escolares, las de casa y las laborales; trabajar fuera de casa; no dominar los contenidos escolares de sus hijos para resolver dudas; y tener más de un hijo o hija a quien apoyar con sus aprendizajes.

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Si bien el periodo vacacional de Semana Santa significó un respiro para muchos; para otros el trabajo no paró. Por ejemplo, algunas escuelas dieron este tiempo para que estudiantes pudieran reponer entregas tardías para no afectar sus calificaciones, mientras otros recibieron retos, canciones, juegos, lecturas y hasta organizaron campamentos virtuales para relajarse y divertirse.

Asimismo, hubo docentes que utilizaron este periodo para desarrollar sus planeaciones y actividades para las siguientes semanas de confinamiento. Aquellos que han logrado mantener una comunicación más cercana con sus estudiantes, rescatan que un reto que han enfrentado consiste en balancear mejor la carga de trabajo escolar. Hubo casos de estudiantes que en su primera semana de confinamiento se desvelaron hasta la madrugada para entregar la tarea solicitada, mientras que en otros casos hubo quienes terminaron todo desde los primeros días, debido a que los ejercicios y actividades eran insuficientes.

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Tendremos varias semanas de educación a distancia y debemos resarcir los errores de la improvisación con la experiencia adquirida hasta ahora. Necesitamos mejorar las canales de comunicación entre estudiantes y docentes para que en conjunto puedan mitigar las barreras para el aprendizaje y la participación. Si bien se escuchan voces de agotamiento y molestia en familias y comunidades escolares, también hay preocupación y empatía por la gran responsabilidad que asumen diariamente tanto madres y padres, como docentes y directivos por el bienestar de sus hijos y estudiantes. Si queremos medidas extraordinarias para estos tiempos extraordinarios, es momento de escucharnos más y mejor.

POR GABRIELA ANZO
INVESTIGADORA DE MEXICANOS PRIMERO
@GABRIELAANZO

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