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Mal de muchos, remedio de tontos

Jefes de Estado, presidentes y ministros han mostrado su ignorancia e insensibilidad ante el COVID-19

OPINIÓN

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Lo mejor y lo peor ha salido a relucir por obra y gracia del #COVID-19. Desde los gobernantes que han mantenido los controles adecuados, pasando por otros que rayan en lo absurdo por sus propuestas y algunos más que simplemente negaron la pandemia.

Trump, desde su desdén a la enfermedad los primeros meses, a volverlo “una guerra sin cuartel” y ahora proponer el uso de bufandas y no cubrebocas. Ante semejante despropósito, no pocos compatriotas se preguntan si no será que mantiene inversiones con alguna fábrica de bufandas…

Bolsonaro, el presidente brasileño insiste que es un catarrito, aunque tres de sus ministros están graves por el virus. Dice que el número de muertos reportados por los 27 gobernadores brasileños es superior al real. Lo mismo dijo para los muertos italianos, aduciendo que eran personas de 80 años, muertos por las bajas temperaturas. En un cinismo absoluto admitió: “lo lamento, algunas personas van a morir por esto, pero así es la vida”.

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Ginés González García, ministro de salud de Argentina, quien de forma clara y precisa explicó por qué no se hacen más pruebas. “Al haber más exámenes, es probable que haya más casos”. Seguimos sin saber quién copió a quien, pero tanto en México como en Argentina no siguen la petición de la OMS de hacer exámenes. En Argentina al menos explicaron; en México seguimos sin saber por qué somos el país con menor número de pruebas.

Vladimir Putin, quien presumió que el COVID-19 no entraba a Rusia. Suponemos que, como el coronavirus es bruto y sordo, no se enteró de la orden del premier ruso y ahora todo el país se encuentra apanicado. Hasta eso: están construyendo un hospital con mil camas (como sus colegas chinos); el problema es que no saben si lo terminarán a tiempo. Eso sí, cuando Putin cambió de discurso, se enfundó en un traje de astronauta para no contagiarse. Pero el proveer de medidas mínimas a su gente y al personal de servicios sanitarios no se sabe cuándo sucederá.

Boris Johnson, la primera reacción del despeinado gemelo virtual de Trump en el Reino Unido fue decir que no pasaba nada, que los pubs y la vida podía mantener su curso. En menos de dos semanas, cuando el porcentaje de enfermos y muertos empezó a crecer, tuvo que cambiar su lectura de las cosas y ordenar el cierre de todo negocio que no fuese indispensable.

Xi Jinping, el primer ministro chino. Aunque ahora algunos medios lo consideran: “el líder que se enfrentó con éxito al virus”, lo cierto es que durante algún tiempo ocultó que el coronavirus era ya una epidemia nacional. Fueron los periodistas y las aerolíneas internacionales las que dejaron ver el tamaño del problema.

Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, quien implementó un estado policial. Si usted llega del extranjero, aunque esté en perfectas condiciones, le practicarán la prueba y su casa será marcada. Algo así como la Letra escarlata. Durante dos semanas no podrá asomar la nariz a la calle en ningún momento y los vecinos sabrán que ahí vive alguien indeseable. [nota_relacionada id=944709]

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN

VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM 

@MALOGUZMANVERO

eadp

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