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'Día D”, sin pena ni gloria

OPINIÓN

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El esperado “Día D” del coronavirus, donde analistas bisoños esperaban el desembarco no sólo de materiales y suministros médicos, así como de paquetes de ayuda económica para que miles de empresas que están muriendo hicieran frente a la pandemia, resultó de-cep-cio-nan-te. 

Primero se hizo oficial lo que todo México ya sabía: que el confinamiento se extenderá hasta el 30 de mayo. Segundo, se anunció que el gobierno federal dará un millón de créditos adicionales a pequeñas empresas formales que no hayan despedido trabajadores: 25 mil pesotes para cada una, a tasa preferencial de 6.5% a 10% anual, a pagarse en tres años.   ¡Es una ganga! Quiso decir el director del IMSS, Zoé Robledo, pues ni Obama paga esos intereses, perdón, ni los bancos comerciales prestan a esos porcentajes.  

¡Ni la burla perdonan! Expresan los propietarios de las misceláneas, tiendas de abarrotes, peluquerías, fondas, taquerías y otros giros, que supuestamente serán los principales beneficiarios con créditos a la palabra por 25 mil pesos (siempre y cuando estén registrados en el Seguro Social, paguen sus cuotas obrero-patronales, impuestos federales, SAR, Infonavit y que no hayan despedido al personal en estos últimos tres meses, ni les hayan rebajado el sueldo). Para las empresas de uno a 10 trabajadores, una tasa de interés del 6.5%, distribuido a esos tres años; de diez a 20 empleados, 7.5%; de 20 a 50 trabajadores, 8.5%; y más de 50, una tasa de interés del 10%. A las empresas mencionadas, incluso a las de menor personal, los 25 mil pesotes no les sirven para taparles ni una muela. Y eso de que es un crédito a la palabra, suena a farsa. 

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AGENDA PREVIA 

La Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (Amelaf) que dirige Juan de Villafranca, observa una demanda inusual de medicamentos “concomitantes”, que no combaten el coronavirus, pero pueden ayudar.  azitromicina, clindamicina, ciprofloxacino, vancominicina, penicilina, levodloxacino... cuando se sospecha de una infección bacteriana agregada.  tramadol, ketorolaco, metamizol, para dolores
moderados. Y otros más. 

Para las secuelas sicológicas en la población, provocadas por el coronavirus, como ansiedad, la demanda de lorazepam, diazepam, clonazepam, buspirona, propranolol, oxprenolol, hidroxicina, también ha aumentado, así como los medicamentos para la depresión como fluoxetina, paroxetina, duolexina, escitalopram, mirtazapina, setralina, venlafaxina. Ante esta situación, la Amelaf trabaja con todos sus socios para garantizar el abasto. 

El sindicato del IMSS solicita a las autoridades de ese instituto agilizar la entrega de los materiales de trabajo, particularmente las mascarillas profesionales, para evitar que el personal médico siga contagiándose; asimismo, manifiesta su disposición en apoyar a distribuir los equipos médicos con el fin de que éstos lleguen de manera rápida y efectiva a los hospitales.

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POR LUIS SOTO
LUISAGENDA@HOTMAIL.COM
@LUISSOTOAGENDA
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