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Tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos

Frase atribuida a Porfirio Díaz donde explica de buena manera el significado de las relaciones asimétricas que México mantiene con su vecino del norte

OPINIÓN

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Tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos. Frase atribuida a Porfirio Díaz donde explica de buena manera el significado de las relaciones asimétricas que México mantiene con su vecino del norte. El origen de estas naciones fue tan distinto así como su desarrollo como países con el paso del tiempo y sus manejos gubernamentales y sociales. Mientras a los indígenas de nuestras tierras fueron conquistados de manera cruenta, a los nativos americanos se les involucró en el crecimiento de un país hasta lograr su independencia por medio de un estado constituido con base en un robusto marco legal.

Así pues, aunque con maneras distintas de ver la vida y quehaceres gubernamentales, México comparte frontera con el aún hegemón mundial con todas las repercusiones que esto conlleva. Somos el país que más migrantes tiene en suelo estadounidense, es nuestro principal socio comercial y el flujo de capitales, personas y productos entre estos países es la mayor en todo el orbe. La llamada “borderland” es el motor más importante que tiene la geopolítica de nuestro país.

Lo anterior sale a colación en los asuntos concernientes a cómo nos desenvolvemos con otros actores mundiales, tal y como se puso de manifiesto en la reciente reunión de miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), donde México funge como invitado permanente. En esta reunión de la OPEP ampliada las grandes potencias en la materia, Arabia Saudita y Rusia, después de varios días de negociación y tensión, habían acordado reducir la producción de crudo en un 23 % a nivel mundial para intentar salvaguardar los precios y evitar un desplome económico aún mayor del que se prevé que la pandemia actual nos arrojará.

En dicha reunión vía remota, la secretaria de energía, Rocío Nahle, levantó la mano y, ante el desconcierto de los presentes, se negó adoptar dicha medida. Darle la contra a Mohamed Bin Salman, príncipe heredero de Arabia y al recio presidente ruso, Vladimir Putin, no parece ser buena idea, sin embargo, la centenaria relación con Estados Unidos salió a relucir una vez más y Donald Trump, entró en medio de esta discutible decisión y nos respalda bajando la producción petrolera estadounidense.

La pregunta que inevitablemente surge ante “el respaldo” estadounidense es: ¿qué costo nos traerá tal decisión? Es una respuesta que se desconoce. El presidente López Obrador no sabe cuál será la moneda de cambio ante este favor, o al menos no lo ha hecho público, pero, lo que la experiencia nos dice es que no saldrá nada barato. Ya se puede intuir que para cumplir otra obstinación más de nuestro presidente se le tendrá que otorgar varias concesiones al país vecino.

La tozudez de AMLO por querer salvar a PEMEX, la petrolera más endeudada en el mundo entero (110,000 millones de dólares en 2019) y de las peores calificadas, pondrá al país en un encrucijada muy peligrosa, ya que deberle un favor a Trump nos puede comprometer el actuar soberano de nuestro gobierno.

Una vez más el presidente demuestra que no se saldrá de su script inicial como lo ha demostrado en los temas del movimiento feminista, la ausencia de un plan de inversión para combatir el golpe económico generado por el Covid-19 y, ahora, en el tema petrolero. Las decisiones basadas en la terquedad del presidente colocan a México en medio de la incertidumbre y con un riesgo muy alto.

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POR ADRIANA SARUR

ADRIANASARUR@HOTMAIL.COM 

@ASARUR

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