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Desde el Sur: La peor de las respuestas

El gobierno sigue anteponiendo razones políticas para aplicar diagnósticos masivos

OPINIÓN

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Las ideologías son peligrosas. Conllevan una carga atractiva y tentadora al mismo tiempo. Primero, porque se presentan como soluciones prácticas y simplistas ante todo tipo de problemas complejos. Segundo, porque al adquirirlas, es más sencillo renunciar a los argumentos que las cuestionan.

Cuando las ideologías eliminan la autocrítica en las democracias, nacen los regímenes totalitarios. América Latina los conoce muy bien. A lo largo de más de un siglo han intoxicado nuestros gobiernos. Hemos sido víctimas de caudillos pseudoideólogos, petrificados y embelesados en la cúspide de su propio momento histórico, quienes, incapaces de abrirse a una realidad que superó su demagogia, optaron por un desastroso radicalismo.

El gobierno de México muestra síntomas de este ofuscamiento, debido a las consecuencias previsibles de la pandemia del COVID-19, así como al pésimo manejo que le está dando a la crisis, tanto a nivel de salud como económico.

El gobierno mexicano sigue anteponiendo razones políticas para aplicar diagnósticos masivos. Según sus cálculos, hablan de más de 26 mil contagiados, pero no saben con certeza cuántos existen, dónde están, si se están aislando correctamente o si se les ha dado el seguimiento necesario. Por eso, muchos hospitales se encuentran navegando a ciegas y sin equipamiento médico necesario para atender casos positivos.

Pero no hay argumento que valga para el Presidente ni para su régimen. En su mente todo se está haciendo bien. Sigue siendo víctima. Lo atacan aquellos fantasmas del resentimiento de sus años de juventud, cuando la realidad mundial era muy diferente. De ahí su negativa a ceder ante la Iniciativa Privada.

No se le critica su política de “primero los pobres” , lo que se le critica es que sea su única política. El Presidente sigue creyendo que los problemas de México se resuelven con dádivas y con una mayor producción petrolera.

Una solución podría ser también establecer esquemas de apoyo junto al sector financiero, para apoyar el emprendimiento y la formalización de los negocios. Pero hasta ahora no hay liderazgo ni un rumbo claro.

Para AMLO lo que importa es mostrarse congruente con su ideología, aunque ésta sea obsoleta en el plano internacional. Aunque México haya sido un obstáculo en las negociaciones para estabilizar el precio del petróleo. Por una concepción ridícula y desactualizada de su noción de Soberanía Nacional. [nota_relacionada id=967174 ]

Ante la crisis y los consejos, la peor de las respuestas es la radicalización de las ideas y un discurso que se aleja poco a poco de la realidad del país. Si la corrupción y los excesos terminaron con los gobiernos anteriores, es la ausencia de apertura y la falta de autocrítica lo que terminará con éste.

POR GEORGINA TRUJILLO
COLABORADORA
@GINATRUJILLOZ

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