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Romo y sus ‘banqueros’

El gobierno de la 4T decidió hacer una cirugía estética a varias instituciones

OPINIÓN

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En un intento por curar los males que ha sufrido la llamada “banca del subdesarrollo” desde hace más de 30 años —comentados el viernes pasado en esta columna—, el gobierno de la 4T decidió hacer una cirugía estética a varias de las instituciones. Pero encargó la operación a un médico cirujano partero, y no al secretario de Hacienda, quien siempre había fungido como presi-dente del consejo de cada uno de los bancos.

El Presidente le dio al ingeniero Alfonso Romo poderes plenipotenciarios para que reestructurara, rediseñara, transformara, desapareciera a varios bancos de fomento. Empeñado en fusionar a Nacional Financiera con Bancomext, Romo nombró a su amigo Eugenio Nájera en la dirección de ambas instituciones, quien no sabía nada de banca. Peor aún en el año y pico que estuvo al frente nunca atendió el negocio porque la mitad de su tiempo se la pasaba viajando entre Monterrey —donde vivía— y la ciudad de México donde hacía que “chambeaba”. Y según los enterados, tenía tres argumentos que justificaban dicha situación: uno, que como Nafinsa no tenía dinero para financiar proyectos, pues para qué perdía el tiempo. Dos, que como la idea de fusionar Nafinsa con Bancomext era puro cuento —data de hace 20 años— le “daba hueva” meterse a fondo. Tres, que por los miserables 104 mil pesos mensuales que le pagaban no iba a trabajar 24 horas diarias; tampoco 12, ni 6 horas pues.

En el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras) Romo siguió con la tradición de utilizar el organismo para pagar favores políticos y/o para quienes no alcanzaron hueso. Pero cometió un error, bueno, dos: poner a gente sin experiencia (bisoños, pues) y fusionarlo con la Sociedad Hipotecaria Financiera, creando así un engendro.

Al Banco Nacional de Servicios Financieros (Bansefi), la 4T lo convirtió en Banco del Bienestar, cuyo principal objetivo es repartir las dádivas de los programas sociales. Dicen los enterados que en el nombramiento del director general Rabindranath Salazar, a Alfonso Romo no le permitieron meter mano, pues fue el presidente de la República quien lo puso, como parte de una negociación por la gubernatura de Morelos. Salazar era el candidato natural, pero optaron por “Temo”.

En donde hubo un cambio relevante en este sexenio es en la nueva Financiera Nacional de Desarrollo Rural Forestal y Pesquero (FND) que al igual que otros bancos de fomento del gobierno, funcionó durante décadas como botín político (quien no recuerda las pillerías en Bandidal, perdón, Banjidal; Banrural, Finrural). Ahora, la nueva financiera está integrada por FOCIR, FIRCO y Agroasemex, y opera como ventanilla única para atender a los distintos campos, excepto el de golf, que existen en México: El de los jodidos, el de los pobres y el de los ricos. La FND es dirigida por un experto con experiencia de muchos años en el sector, Javier Delgado, lo que garantiza, a largo plazo, el éxito de la nueva institución. El único problema es que no tienen mucha lana. ¡Y tan, tan!

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POR LUIS SOTO
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@LUISSOTOAGENDA

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