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Pugna demócrata: el aparato tradicional contra la izquierda

Uno busca la renovación, con el apoyo de la izquierda tradicional; el otro, mejorar el modelo político familiar

OPINIÓN

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Lo que hace tres meses se veía como una lucha entre tribus y hace apenas una semana como una batalla campal entre siete aspirantes, todos contra todos, se convirtió ayer 4 de marzo en un duelo entre la izquierda y el centro tradicional por el dominio del Partido Demócrata.

Es además un choque entre dos viejos toros de la política estadounidense, en su última oportunidad por lograr un sueño.

Para los seguidores de Bernie Sanders, el senador socialista demócrata que hace cuatro años emergió como una fuerza política en el Partido Demócrata, es la posibilidad de cambiar el rumbo de un país y ayudar a que los grupos más desfavorecidos alcancen el sueño americano.

Para Joe Biden, el ex vicepresidente y un liberal a la vieja usanza, es la posibilidad de corregir las perturbaciones y desbalances que cuatro años de Presidencia de Donald Trump han causado al sistema.

Sanders tiene 78 años de edad, Biden, 77.

La lucha entre ellos representa las fuerzas que se oponen actualmente en el Partido Demócrata. Uno busca la renovación, con el apoyo de la izquierda tradicional y un importante impacto entre los jóvenes. El otro, retomar y mejorar el modelo político familiar a la mayoría de los estadounidenses.

La situación no es simple. Hasta el viernes pasado, Sanders parecía en comando de la situación, con casi una tercera parte de los demócratas decantados en su favor. Pero ese tercio es uno de activistas.

Peor aún, sus competidores centristas tradicionales parecían divididos en al menos tres facciones: Biden, el favorito del establecimiento, parecía hallarse en un agujero negro, con problemas cada vez más evidentes y en competencia con dos relativamente recién llegados: la senadora Amy Klobuchar y el ex alcalde de South Bend, Pete Buttigieg.

Pero la perspectiva de una candidatura de Sanders despertó la preocupación para el "stablishment" demócrata: el temor a ser desplazado, como ocurrió al aparato republicano con Donald Trump, y la posibilidad de que las posiciones de Sanders ahuyentaran a votantes independientes, centristas y moderados, que constituyen la mayoría del electorado estadounidense. Peor aún, pondría en riesgo la mayoría conquistada en la Cámara baja en 2018 y las posibilidades de ganar escaños en el Senado en los comicios de noviembre próximo.

Biden se jugó el todo por el todo en las elecciones primarias de Carolina del Sur, el sábado pasado, con el apoyo de la jerarquía demócrata en ese estado y el liderazgo de la minoría afroestadounidense.

Una cómoda victoria llevó a que Klobuchar, Buttigieg y el multimillonario Tom Steyer dejaran el campo libre al ex vicepresidente, convertido en la esperanza del ala centro-liberal demócrata.

La presión está sobre la senadora Elizabeth Warren, una populista de izquierda, para que abandone en favor de Sanders; Michael Bloomberg decidió apoyar a Biden.

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POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
JOSE.CARRENO@HERALDODEMEXICO.COM.MX
@CARRENOJOSE1

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