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5ta vez de México en el Consejo de Seguridad de ONU

Habrá que calibrar cada consideración, cada decisión, cada voto, a la luz de la coyuntura con EU

OPINIÓN

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En Derecho Internacional Público enseñan que, a diferencia de los estados nacionales, en donde el gobierno se ejerce y las leyes se imponen so pena del legítimo uso de la fuerza, en el sistema internacional de naciones no existe un gobierno.

Y esta característica intrínseca ha hecho que se genere un sistema de Derecho Internacional cuyo principal garante es la ONU, la cual tiene un espacio de discusión y de recomendaciones que es la Asamblea General, donde el voto de Djibouti vale lo mismo que el de China.

No obstante, este espacio de democracia, existe también el máximo órgano de toma de decisiones de la ONU, que es el Consejo de Seguridad.

Está compuesto por cinco miembros permanentes que reflejan el estado del poder internacional de la segunda posguerra (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China) y 10 no permanentes, que se eligen de cinco en cinco, cada año por un periodo de dos años.

Los miembros permanentes tienen capacidad de veto, por lo que solamente una decisión unánime de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, puede hacer que la ONU tome decisiones jurídicamente vinculantes para cualquier país.

Y si alguno de los miembros del Consejo de Seguridad no está de acuerdo con la medida, puede ejercer su derecho de veto. Ésta es la correlación de fuerzas en la política internacional. México, por quinta ocasión (1946, 1980, 2002 y 2009) está buscando un asiento en el Consejo de Seguridad que se votará el 17 de junio.

Llegaremos con un consenso prácticamente unánime por parte de América Latina y el Caribe, y muy probablemente seremos miembros para el periodo 2020-2022. Pero la litis de este tema está puesta, no en la gran cantidad de votos que lograremos para obtener la silla, sino en el análisis de los costos y beneficios que nos traerá ejercerla sobre todo vis a vis nuestra relación bilateral más trascendente: EU.

Habrá que calibrar cada consideración, cada decisión, cada voto, a la luz de una coyuntura muy particular con nuestro vecino y principal socio comercial: el segundo periodo del presidente Donald Trump o el inicio de una Presidencia distinta; la falta de crecimiento económico en México por segundo año consecutivo; el comienzo de la instrumentación del T-MEC; los temas migratorios, drogas y seguridad; más los que se acumulen (el posible cierre de frontera por el coronavirus en la coyuntura actual, por ejemplo).

Esta iniciativa es un arma de dos filos, y su éxito dependerá de muchas y muy complejas decisiones que habrá que calibrar, sobre todo con la agenda de nuestra relación con Estados Unidos, al que habremos de convencer de que no siempre estaremos alineados con su visión e intereses respecto de los principales problemas del mundo.

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POR VANESSA RUBIO
SENADORA DEL PRI
@VRUBIOMARQUEZ

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