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El triunfo del feminismo

No había visto que una conducta de AMLO generase tanto malestar comosu reacción frente a los feminicidios

OPINIÓN

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El feminismo ha dado una verdadera sorpresa durante los últimos días. Las mujeres como sujeto político se han mostrado capaces de plantear una serie de causas que van más allá de ideologías partidarias.

Pésele a quien le pese, sus estrategias de movilización se han colocado por encima de la dicotomía pro o anti 4T. Han superado políticamente al Presidente, pero también a la oposición y su interés por capitalizar políticamente al movimiento.

La marcha del 8M –cuya concurrencia a todas luces fue mayor a las 80 mil reportadas por el gobierno capitalino— ha sido indiscutiblemente la mayor movilización feminista en la historia de México.

El domingo vimos a mujeres de todas las clases sociales y signos políticos decididas a poner un hasta aquí. Algunas de sus consignas hicieron historia. Me marcó escucharlas corear: “Somos malas, podemos ser peores”, signo inequívoco de que ya no están dispuestas a agachar la cabeza y aguantar malos tratos.

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También me impactó escuchar, ante la muy polémica destrucción de los negocios y del patrimonio público, que muchas de ellas (a pesar de no estar involucradas directamente en esas acciones), cantaban: “Fuimos todas”; una muestra de solidaridad hacia aquéllas que han llegado tristemente a creer que sólo de esa manera serán escuchadas.

Y si la marcha fue un éxito, el paro de ayer también lo fue. Porque nuestras ciudades no fueron iguales sin ellas. Quedó de manifiesto que sin las mujeres -esa mitad del mundo que lidera el movimiento social más importante a nivel internacional- no somos nada.

El feminismo ha salido de la marginalidad social y política en la que permaneció durante décadas. Hoy está consiguiendo que la derecha -que nunca había mostrado interés en sus causas— las abrace (por las razones que sean).

Tristemente, el Presidente de la República sigue sin mostrarse a la altura de las circunstancias. Ha caído en las encuestas, los sondeos muestran que la gente está insatisfecha con sus palabras, pero él –obstinado y necio como es- todavía no entiende que no entiende.

En contraste con el asesinato de los hombres -que hoy ocurre mayoritariamente en lugares públicos y es perpetrado por desconocidos- el de mujeres sucede en la gran mayoría de los casos en el ámbito privado y los victimarios suelen ser conocidos. Eso que parece tan simple no ha sido debidamente incorporado al discurso presidencial.

Durante el tiempo que va de esta administración no había visto que una conducta de López Obrador generase tanto malestar –incluso dentro de sus propios seguidores- como su reacción poco empática frente a los feminicidios.

Si esto no se ha convertido en un problema político mayor, en parte es porque la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum, Sánchez Cordero y otras secretarias del gabinete han entrado al quite. En el futuro, sin embargo, esto podría ser insuficiente. El obradorismo y el cuatroteísmo no han sido hasta ahora capaces de hacer política al margen de las creencias personales de López Obrador. Hoy es necesario que comiencen a hacerlo. [nota_relacionada id=892267]

POR HERNÁN GÓMEZ BRUERA
HERNANFGB@GMAIL.COM
@hernangomezbruera

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