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China y su problema más allá del coronavirus

Se considera que el virus puede ser dañino para la economía y podría llevar a una recesión mundial

OPINIÓN

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Mientras China se encuentra en el centro de una crisis de salud con proyecciones mundiales, comienzan las preocupaciones sobre su probable impacto económico y sus posibles efectos geopolíticos.

Algunos piensan, como el secretario estadounidense de Comercio Wilbur Ross, que una consecuencia de que la infección llegue a convertirse en  pandemia puede llevar a alteraciones en las cadenas de suministro y al retorno de empleos industriales a Estados Unidos o incluso México.

Otros creen que irá más allá y podría llevar a una recesión mundial. China es actualmente la principal potencia comercial mundial y puede afectar el volumen de intercambios al grado que elevó las posibilidades de un vuelco negativo en los mercados internacionales. "Eso es particularmente cierto en los mercados emergentes y las inversiones en materias primas, del petróleo al cobre", apuntó el analista Frederick Kempe para la cadena MSNBC.

Sea lo que sea, el hecho es que se considera que el coronavirus tiene la posibilidad de ser tan dañino para la economía global como las guerras comerciales desatadas por el presidente Donald Trump y que se encuentran en suspenso ahora, debido al año electoral estadounidense.   

El punto principal es la incertidumbre, sobre todo las demoras en las cadenas de producción –que ya afectan por ejemplo a una empresa automotriz coreana y una compañía de productos electrónicos estadounidense– y de paso el tamaño de una economía china convertida ya en uno de los mayores importadores mundiales de materias primas y alimentos, así como mayor socio comercial de muchos países en desarrollo y varios industrializados, como Alemania y Japón.

Los efectos en turismo han comenzado a sentirse duramente: China originó en 2019 más de 160 millones de turistas y su disminución comenzó ya a notarse –y resentirse– en los que eran sus destinos predilectos. 

El impacto sobre el crecimiento de la economía china y sus efectos sobre otras puede detener el Producto Interno Bruto (PIB) mundial en los niveles de 2019, si todo va bien.

Mucho dependerá ciertamente del éxito de los esfuerzos chinos, que a decir verdad no han escatimado recursos ni valor, pero en su respuesta inicial no lograron escapar a la maldición del burocratismo.

Obviamente el impacto político todavía está por sentirse, y por medirse; pero no sólo son razones sanitarias las que han llevado al gobierno chino a asumir los costos domésticos y económicos de   poner en cuarentena a regiones enteras y decenas de millones de personas.

En términos reales, si el brote –y el pánico– perdurase por semanas, el daño a la imagen china sería considerable.

La información anecdótica es preocupante: expresiones xenofóbicas en varios países, suspicacia hacia algunos productos chinos –curiosamente aún para restaurantes chinos que usan productos de la localidad donde se encuentran, sea París o Culiacán– y por supuesto, el resentimiento por lo que pudiera percibirse como el daño causado.

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POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
JOSE.CARRENO@HERALDODEMEXICO.COM.MX
@CARRENOJOSE1


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