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Los malandros de Morena

Yeidckol está dispuesta a encuerar a sus detractores y exhibir la crisis por la que atraviesa ese organismo político

OPINIÓN

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Fuertes, muy fuertes los calificativos que recetó Citlali Ibáñez Camacho —conocida en el medio artístico de la “grilla” y en el bajo mundo de la política como Yeidckol Polevnsky— a sus contrincantes políticos en Morena.

Declarar, como lo hizo a El Heraldo de México que el grupo de Bertha Luján, integrado por Arturo Alcalde (esposo de Bertha), Alfonso Ramírez Cuéllar, Héctor Díaz-Polanco, Gabriel García y otras finísimas personas son malandros, que lo único que les interesa es el billete y otras cosas horribles, constituye una ofensa no sólo para Morena como partido, sino para su fundador y único dueño, quien actualmente trabaja como Presidente de la República: Andrés Manuel López Obrador.

Tan grande es la avaricia política de la señora, que está dispuesta a encuerar a sus detractores y exhibir la crisis por la que atraviesa ese organismo político, que nos hace recordar los peores momentos del Partido de la Revolución Democrática, de donde migraron a Morena una buena cantidad de militantes, supuestamente hartos de la actitud de las tribus, hordas, bandas, pandillas y hasta mafias que se disputaban el poder y los dineros que dejaban —y siguen dejando, dicen los enterados— no sólo las prerrogativas del INE, sino las cuotas de organizaciones que hace décadas operan en la City, bajo el amparo y protección de líderes políticos, que incluso han llegado a ocupar cargos importantes en el Congreso local y Federal.

Tal vez por eso y muchas cositas más, el único, auténtico y legítimo líder de masas que tiene México pintó su raya con Morena, como lo hizo en 2013 con el PRD por no estar de acuerdo con la política de sus dirigentes.

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AGENDA PREVIA: Un día no muy lejano, la bomba que se aloja en el sistema de pensiones en México va a estallar causando severos daños a millones de personas. Lo preocupante es que, ante las advertencias de los especialistas, no de hoy sino desde hace lustros, décadas, nadie actúa. A lo más que han llegado quienes han tenido y tienen responsabilidad en este asunto importante es a publicar estudios, diseñar nuevos esquemas de ahorro, proponer incrementar las tasas de contribución y sugerir elevar la edad de retiro, entre otras cositas. Llevan años con el mismo “cuento”, perdón, discurso, esperando tal vez el milagro de muerte colectiva de la población de más de 65 años, lo que obviamente no va a ocurrir.

Los datos oficiales señalan que el número de personas de la tercera edad está creciendo más rápido que el de individuos en edad laboral, lo que implica que en un futuro cercano habrá menos trabajadores que apechuguen con el costo de las pensiones. Por si lo anterior no fuera suficiente, en México la esperanza de vida actual es de 75 años, y se espera que para 2050 aumente a 79, según el Conapo. La mecha del artefacto es cada vez más corta, y diga lo que diga La Suprema Corte de Justicia de la Nación y el director del IMSS, el estallido está cada vez más cerca.

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POR LUIS SOTO

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@LUISSOTOAGENDA

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