Feminicidios

Rita Segato dice que estos crímenes debemos tipificarlos como femi-genocidios

Los nombres importan, decir las cosas, tipificar crímenes. En México, los feminicidios deberían ser prioridad de seguridad nacional. Empezar por nombrarlos para entenderlos y combatirlos.

El 96% de los asesinatos de hombres son cometidos por otros hombres (70% por riñas o alcohol), no así los de mujeres que son, en su mayoría, cometidos por hombres. La mayoría por sus parejas o exparejas, con abuso sexual de por medio. Como en el reciente y atroz caso de Ingrid Escamilla, que debería ponernos los pelos de punta.

Dejar de nombrar es el primer paso para la desensibilización y en nuestro país ése ha sido uno de los problemas. ¿Por qué la violencia atroz en los asesinatos de las mujeres, violadas, quemadas, desolladas, con sus órganos tirados a las aguas negras?

Rita Segato, que ha estudiado a profundidad el fenómeno, piensa que es para seguir ejerciendo poder incluso en la muerte.

Cada día hay 10 feminicidios en México. Según la OCDE, al año 4.5 millones de niños y niñas son víctimas de violencia sexual. La trata infantil y de mujeres nos convierten, como país, en líderes. ¿Nos puede enorgullecer ser los primeros en esto? Cuando iniciaba la guerra contra el narco, el cronista colombiano Andrés Castro Caicedo me advirtió: “No se acostumbren a la violencia, no la conviertan en estadística, cuando se den cuenta, va a ser demasiado tarde”.

Ha sido demasiado tarde en el caso de México. Un país en el que nuestro subsecretario de Gobernación declara: “Es práctica cotidiana la desaparición”, ¿qué podemos esperar de la tortura, el asesinato, el secuestro y el feminicidio?

No podemos aceptar que se diga que “se han manipulado mucho los feminicidios”. Hacerlo, señor Presidente, sería inferir, en un acto de extraña lógica, que se les menciona con ese nombre para criticar al gobierno.

Reconocemos que el fenómeno no es sexenal, ni tiene nada que ver con el actual gobierno. La tipificación de un delito es fundamental para combatirlo. Tampoco aceptemos los eufemismos, a una persona se le asesina, no se la “priva de la vida”. Hace tiempo comentaba la necesidad de ponerle nombre y apellido a los asesinatos de periodistas.

Hay que decir el lugar, mencionar el nombre de la persona injustamente asesinada, visibilizar las formas atroces de violencia, porque es la única forma de, al menos, ser conscientes y quizás luchar para solucionarlos. En México te asesinan por se mujer, hay que decirlo, aunque duela (y mucho).

Segato nos recuerda también el trabajo de Marcela Lagarde y otras feministas por la tipificación legal de la violencia en contra de las mujeres. Afirma: “La ocupación depredadora de los cuerpos femeninos o feminizados se practica como nunca antes”.

La tesis central de Segato es que crímenes diferentes necesitan protocolos distintos, que ésa es la razón, señor Gertz Manero, por la cual hay que tipificar. Segato es más radical: debemos tipificar estos crímenes, cuando son legión, como Femi-genocidios. Crímenes que: “Por su cualidad de sistemáticos e impersonales, tienen por objetivo la destrucción de mujeres (y hombres feminizados) solamente por ser mujeres”.

A las cosas por su nombre. Aunque duelan. O mejor, porque duelen. Es apenas el primer paso.

[nota_relacionada id= 863751    ] 

POR PEDRO ÁNGEL PALOU
COLABORADOR
@PEDROPALOU


lctl


Compartir