COLUMNA INVITADA

2021: experiencia, compromiso y patriotismo

El obradorismo se constituyó desde abajo, con la voluntad honesta de millones de personas

OPINIÓN

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Ricardo Peralta/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

No se puede explicar el fenómeno electoral y social que el entonces candidato Andrés Manuel López Obrador desató en 2018 sin comprender que gran parte de su fuerza política reside en el amplísimo trabajo territorial que consolidó durante décadas de recorridos por todos los estados y municipios de México. El obradorismo como movimiento político se constituyó desde abajo, con la voluntad honesta de millones de personas que confían en un liderazgo y en una propuesta que busca integrar a los más humildes, aquellos a los que solo él visitó, preguntó y escuchó.

Por otro lado, las élites políticas, mediáticas y económicas anquilosadas por décadas en el poder quedaron sin sustento: la corrupción, la impunidad, el silencio, la mentira y la complicidad les hicieron perder por completo la poca o mucha confianza que una parte de la ciudadanía aun depositaba en estos sectores mayoritariamente conservadores. Sin embargo, la llegada al gobierno federal del líder más importante de nuestra historia reciente no es suficiente por sí sola para que una nueva manera de hacer y entender la política llegue a todos los rincones de la Patria: en este momento político, los cambios requieren profundizarse precisamente en el municipio y en el estado, para garantizar la continuidad y viabilidad del proyecto obradorista.

En tan sólo dos años de Cuarta Transformación, no sería erróneo decir que nuestro país ya cambió: la parafernalia ostentosa del poder es hoy desprestigio y vergüenza. La austeridad es valorada y asumida por una ciudadanía harta de pedantería y arrogancia, y eso queda claro en todas las encuestas, encabezadas en su inmensa mayoría por los prospectos de Morena, pese a la unidad de emergencia a la que se abocaron para sobrevivir los partidos opositores.

La pasada semana, Morena abrió el registro público para las precandidaturas de los gobiernos estatales. Muchas y muchos de los prospectos más viables que se inscribieron comparten con el presidente López Obrador, salvando las diferencias, virtudes y atributos muy reseñables: son luchadores sociales con décadas de construcción política desde la academia y el trabajo territorial que asentaron las bases sociales progresistas y transformadoras para los avances democráticos en México.

Hoy, más que nunca, Morena necesita hacer virtud de la diversidad, privilegiando el capital político que acumulan muchos de sus cuadros estatales tras décadas de lucha, sin olvidar la necesaria frescura e innovación que sus prospectos más jóvenes aportan.

Necesitamos que los candidatos y candidatas que van a gobernar los estados de nuestro México se parezcan a nuestro pueblo: patriotas, comprometidos y profundamente heterogéneos.

POR RICARDO PERALTA
COLABORADOR
@RICAR_PERALTA