Buscando, desesperadamente, al señor Chesky

¿Se acuerdan de la película Buscando desesperadamente a Susana? Fue producida en los 80 y era bastante mala, por cierto, pero su título es sugestivo. Lo recordé, para iniciar esta nota. Ahí les va

Buscando, desesperadamente, al señor Chesky
Roberto Gaudelli / Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

Alguien se ha vuelto completamente loco. Y miles de personas lo siguen. Este señor, Brian Chesky, que la gente busca desesperadamente, tiene una empresa que perdió 697 millones de dólares en 2020. Sí, leyó usted bien: 697 millones de dólares.

Y, a pesar de la brutal caída en su negocio –y en lugar de retirarse elegantemente a su casa en San Francisco, ofreciéndole a su esposa una amplia disculpa por su desastroso comportamiento como líder de una empresa–, tuvo el descaro, la audacia y la irresponsabilidad de suponer que, después de semejante descalabro, alguien querría apostar por él y por su compañía.

Imagínese nada más, si usted tiene una empresa que pierde más de 700 millones de dólares en un año, quién querría darle dinero para invertir. 

¿Qué futuro podría tener un negocio así? La única manera que el señor Chesky tenía para obtener recursos de capital fresco que le permitieran seguir operando su empresa, era siendo resiliente y apostando por el futuro. Precisamente eso hizo y, al mismo tiempo, unos cuantos miles de locos apostaron por él y por su modelo de negocio, que reúne dos características: está ligado al mundo de los viajes y opera basado en una plataforma tecnológica.

¿Ya sabe quién es? Brian Chesky es el fundador de Airbnb y, en días pasados, se presentó de lo más campante en la bolsa de Nueva York, con una oferta de acciones que estimaba apreciar entre 50 y 55 dólares, cada una. Al cierre del día, se encontraban en 68 dólares y su organización quedaba valuada en 47 mil millones de dólares.

Pero aquí no acaba la historia. La periodista Lauren Feiner escribió en cnbc.com: “El miércoles por la noche, las acciones de Airbnb tuvieron un precio original de 68 dólares, pero el jueves demostró un crecimiento masivo cuando abrió en 146 dólares por acción. Las acciones cerraron en 144 mil 71 dólares, otorgando a la empresa una capitalización de unos 86.5 mil millones de dólares, más del doble de la valoración que buscó en la salida a bolsa hace apenas un día”.

Su plataforma de hospedaje ligada a los viajes captó a miles de inversionistas que creen en un futuro promisorio para la industria del turismo. Y esta no es la única empresa que recibe interés de los inversionistas. La razón es muy simple: el turismo tiene una capacidad de recuperación única. Inquebrantable.

En los muchos años que llevo trabajando con empresas del sector, he visto a los destinos turísticos de México sobreponerse a huracanes devastadores, como Wilma, Gilberto y Odille; a campañas de desprestigio; a altibajos cambiarios y a un sinfín de desórdenes. 

Y el turismo sigue a flote, resiliente.

Reflexión final. El 14 de diciembre, el nombre de una desconocida se hizo increíblemente popular en medios y redes sociales del mundo. Sandra Lindsay, enfermera de cuidados intensivos del Hospital Judío de Long Island, recibió la primera vacuna para COVID-19 en Estados Unidos a las 9:30 hrs. ¿Ya vieron eso que está ahí? Es la luz al final del túnel…

POR ROBERTO GAUDELLI
@ROBERTOGAUDELLI

 


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