Adviento, Navidad y esperanza

La incertidumbre, el dolor y el enojo por los planes frustrados, de ilusiones rotas, tienen un horizonte

Adviento, Navidad y esperanza
Cecilia Romero/ Colaboradora/ Opinión El Heraldo de México

Vivimos días difíciles, extraños. Los preparativos para la Navidad han cambiado. La visita a centros comerciales en busca de obsequios para familiares y amigos se convirtió en pedidos por internet. Los intercambios fueron sustituidos por buenos deseos expresados vía zoom. Las ‘posadas’ infantiles se convirtieron en caravanas de autos con regalos para las amiguitas en la puerta de su casa

El calendario electoral avanza sin tregua. En pleno semáforo rojo, los aspirantes a puestos de elección se registran en las sedes de sus partidos. Los órganos partidistas discuten sobre alianzas electorales, las precampañas están a punto de iniciar y los diálogos entre los actores políticos se intensifican para ofrecer caminos a una sociedad que exige respuestas. 

Escuchamos con esperanza la noticia de las primeras personas que reciben la vacuna contra el coronavirus y los datos de las que llegarán a nuestro país, los problemas de logística para su distribución, y las fechas probables de aplicación según el rango de edad. Al mismo tiempo, nos enteramos de que una nueva cepa del virus apareció en Europa.  

Respiramos con tranquilidad al saber que ha terminado el periodo de sesiones en el Congreso de la Unión, porque así –al menos por ahora– no se aprobarán algunas de las últimas iniciativas presentadas por el Ejecutivo o por legisladores de Morena, como la que se refiere a la prohibición del outsourcing, o la que obliga al Banco de México a comprar todos los dólares en efectivo que le envíe el sistema bancario nacional, sin comprobar su origen.   

No hay prácticamente nadie que no tenga algún pariente o amigo que haya contraído el virus. Desgraciadamente muchos sufren la pérdida de familiares. Todos estamos expuestos a caer contagiados en cualquier momento. Y el confinamiento se torna insoportable, de manera especial en vísperas de Navidad

La actividad empresarial, industrial y comercial han sufrido pérdidas millonarias durante los largos meses de pandemia. Al desaparecer fuentes de trabajo, miles de familias quedan en el desamparo y los programas sociales asistencialistas, si bien solucionan de manera inmediata una situación de desamparo, a la larga aumentan la precariedad de un gran número de mexicanos.

Así nos acercamos a la Navidad, así vivimos el Adviento. La incertidumbre, el dolor y el enojo de planes frustrados, de proyectos fallidos, de ilusiones rotas, tienen un horizonte.  Es una Estrella, es un Pesebre, es un Niño, el Niño Dios. La Fe nos acerca al misterio del Nacimiento y nos llena de alegría porque su llegada es Amor y es Esperanza.

Sí hay mañana, sí hay solución.  Necesitamos una dosis de sencillez y humildad, y hallaremos respuesta, como los pastores, "Fueron con presteza y encontraron a María, a José y al Niño acostado en un pesebre".

¡Feliz Navidad! 

 

POR CECILIA ROMERO
COLABORADORA
@CECILIAROMEROC


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