COVID-19: ¿Cuántas vidas pudieron salvarse?

El subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell actuó con arrogancia y se dedicó a gozar del reflector

COVID-19: ¿Cuántas vidas pudieron salvarse?
Manuel López San Martín / Definiciones / Opinión El Heraldo de México

116 mil mexicanos han muerto por COVID-19. El dato oficial (Secretaría de Salud), es sabido, no es el real. El drama es 2.7 veces mayor. México ronda las 300 mil defunciones.

A diferencia de los países asiáticos, y en cierta medida los europeos, aquí hubo tiempo para diseñar una estrategia contra la pandemia. Hugo López-Gatell tuvo la película por adelantado para preparar un plan de acción preventivo y operativo. Él ha repetido que lo hizo desde enero. La realidad dice otra cosa. Actuó con arrogancia y se dedicó a gozar del reflector. Las consecuencias están a la vista: México es primer lugar en letalidad mundial (9.7 por cada 100 casos), cuarto con más decesos y el país donde más personal médico ha muerto.

El 11 de febrero aún no se reportaba ningún caso, pero ya veíamos lo que sucedía del otro lado del planeta. ¿Qué hizo él? “Hay mucha mitología (…) de que se necesitan hospitales especiales para coronavirus. No. El coronavirus nuevo (…) se comporta como una enfermedad respiratoria de moderada a baja gravedad. Es más leve que la influenza estacional”, aseguró. De ser “más leve que la influenza”, a casi cuadruplicar los decesos por neumonía e influenza juntos: 31 mil 81 muertes en todo 2019 vs. 116 mil en nueve meses; de no necesitarse “hospitales especiales”, a tener que reconvertir 290 (IMSS).

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Mientras del otro lado del mundo construían hospitales especiales o los reconvertían, el 3 de marzo López-Gatell prohibía a hospitales privados realizar pruebas de COVID-19. El 16 de marzo, la OMS pidió a los gobiernos aplicar pruebas masivas. “Pruebas, pruebas, pruebas”, instó su director general Tedros Adhanom. El 19 de marzo, el subsecretario insistió: las pruebas no tienen utilidad, cosa en la que se ha sostenido durante meses (México es el país de la OCDE que menos pruebas realiza).

El ejercicio de memoria es útil porque la CDMX está en plena saturación hospitalaria, y la “estrategia” sigue en las mismas erráticas manos. López-Gatell, quien llamó a la población a no acudir a hospitales ante primeros síntomas “para no saturarlos”; que desoyó las recomendaciones más consistentes de la OMS: cubrebocas y pruebas masivas; desapareció su método centinela porque evidenció errores en sus datos; y consideró “intrascendente” el semáforo que él inventó y presumió, conduce al país a un callejón sin salida. ¿Cuántas vidas pudieron salvarse de haber actuado con responsabilidad? No lo sabemos. Sabemos, eso sí, que en México el COVID-19 mata más a los más pobres: 3 de 4 fallecidos tenían secundaria o menos, la letalidad del virus se dispara en zonas rurales y semiurbanas, atenderse en un hospital público incrementa 380% la posibilidad de morir, ser indígena aumenta el riesgo en 53% y 90% de los decesos se registran entre obreros, trabajadores, amas de casa y jubilados, que acuden a hospitales del sector Salud.

¿Cuántas vidas podrían salvarse si el subsecretario es relevado del cargo? Más que si permanece donde está.

 

*Esta columna baja la cortina de 2020. Felices fiestas. Nos encontramos el 4 de enero.

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM
@MLOPEZSANMARTIN


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