Tragedia en la educación

Casi la mitad de las niñas y los niños de los hogares pobres de Chiapas abandonaron el sistema educativo durante la pandemia

Tragedia en la educación
Jorge Andrés Castañeda/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

Llevamos ya nueve meses de pandemia. Con el paso de estos meses interminables es cada vez más clara la magnitud de la catástrofe humana, económica y social.

A la fecha de escribir estas líneas, han perdido la vida uno de cada mil mexicanos por COVID19 - 127,201 defunciones de 110,874 confirmadas más 16,327 sospechosas. A las pérdidas humanas que hay, se suma una catástrofe económica. Más allá de la contracción de la economía que rondará en 9%, han desaparecido más de un millón de empresas y se

han perdido millones de empleos formales e informales. Más que cifras, estas también son historias reales. Son trayectorias de vida truncadas a las que les tomará años regresar donde estaban y que probablemente no alcancen los potenciales de ingresos, consumo o ahorro a los que estaban encaminados.

Pero lo más trágico es que esto no nos ha afectado a todos igual. A pesar de los discursos presidenciales, la realidad es que los que más han sufrido y más padecerán las consecuencias de esta pandemia son los que menos tienen.

Las desigualdades en niveles de atención médica se han traducido en tasas de mortalidad mucho más altas en los hospitales públicos que en los privados. Al mismo tiempo, la crisis económica ha afectado más a los hogares más pobres. La pérdida de empleo se ha concentrado en la parte baja de la distribución de ingreso y la gran parte de las empresas que han desaparecido son microempresas. Al terminar el año, habrá alrededor de 10 millones más de pobres en nuestro país.

Pero desafortunadamente esto no es todo. Esta semana, desde Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad publicamos un estudio sobre la educación durante la pandemia en hogares pobres en Chiapas y los resultados son devastadores.

Casi la mitad (45%) de las niñas y los niños de los hogares pobres de Chiapas abandonaron el sistema educativo durante la pandemia. Las principales causas de esta deserción fueron la falta de dinero para pagar servicio de internet (35%); falta de equipo de cómputo o TV en casa (26%); horarios de clases no accesibles (7%); falta de una persona mayor que supervisora (6%). Las niñas y niños de hogares pobres que sí permanecieron en el sistema educativo presentaron muchas carencias. En la mitad de estos hogares no hubo un adulto responsable de monitorear el trabajo escolar de niñas y niños y casi 3 de cada 4 niñas y niños que tomaron clases en línea lo hicieron a través de un celular.

Estos datos pintan un panorama desolador. La pandemia ha afectado la educación de todos los niños y niñas en México y en el mundo. Sin una intervención de política pública que considere los problemas específicos de las personas más pobres, lo más probable es que los niños que salieron del sistema educativo pierdan un terreno que difícilmente recuperarán o, en el peor de los casos, nunca vuelvan a la escuela. De cualquier manera, quedarían atrapados, condenados a no poder perseguir un futuro mejor con un gobierno que, paradójicamente, no deja de repetir que siempre deben ir primero los pobres.



POR JORGE ANDRÉS CASTAÑEDA
COLABORADOR
@JORGEACAST


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