Definiciones

Estamos en temporada de informes de gobierno o de actividades legislativas y ya tocó el turno a Alfredo Del Mazo, que sin pena ni gloria rindió informe primero por escrito

Definiciones
Daniel Serrano / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México: Especial

Estamos en temporada de informes de gobierno o de actividades legislativas; ya tocó el turno a Alfredo Del Mazo, que sin pena ni gloria rindió informe primero por escrito y después a través de las comparecencias de las y los secretarios de su gabinete. 

Con un formato distinto, derivado de la pandemia, pero con el mismo estilo anquilosado que le habla sólo a la clase política y no a quien dice gobernar. 

Toca el turno al legislativo y responsables de la administración municipal, con una mayoría morenista, es momento de revisar qué tan distintos serán. 

¿Y esto por que es un asunto de todas y todos? Pues porque antes de pasar de lleno a la dinámica de las aspiraciones de reelección de quienes ya ocupan un encargo de elección popular, es necesario que existan ejercicios de rendición de cuentas y que además resulten satisfactorios. En política hasta el mínimo detalle importa, así que debemos tener una alta exigencia en la forma y en el fondo de lo que nuestros gobernantes nos ofrecen como informe.

Por supuesto que los informes de actividades deben servir para apuntalar las eventuales aspiraciones de alguien que pretende seguir representando a un segmento de la ciudadanía, ya sea en lo municipal o en un distrito.

Es legítimo que la o el servidor público ensalce lo que considera logros, avances o aportaciones; sin embargo, también es fundamental para la transformación que atraviesa nuestro país que las y los ciudadanos encuentren respuestas a sus inquietudes. 

Es indispensable que las aspiraciones, exigencias y anhelos de las y los gobernados formen parte también de esos informes políticos, ya sea como logros conjuntos con su representante o como compromiso (sujeto a un seguimiento permanente) de que se dará un cauce a esas expectativas.

Es lamentablemente común que exista un divorcio entre representantes y representados. 

Es muy frecuente que el discurso que se usó para conseguir el voto de las personas se vaya modificando al ejercer el encargo y en algunos casos lamentablemente la distorsión es tal, que termina siendo un discurso opuesto al compromiso realizado con la gente o tendiente a justificar lo que en campaña resultaba injustificable. 

No son momentos para el gatopardismo trasnochado que defiende el estado actual de las cosas en nombre de la gobernabilidad, ni para timoratos que pretenden impedir el avance hacía un régimen con mayores libertades y derechos con la falacia de la polarización.

En el partido Movimiento Regeneración Nacional es momento de definiciones. O se está con la élite o se está con la gente. 

O se legisla y se gobierna para la ciudadanía o en contra de ella. Lo fundamental no es qué tan cercano es un personaje a un grupo de poder o a un liderazgo partidario, sino qué tan bien representa los sentimientos y expectativas de la gente.

Es ahí, en el corazón de las personas, donde está la respuesta de quienes deben ser las y los candidatos del partido que está obligado a honrar su lema “la esperanza de México”.

POR DANIEL SERRANO
LIDERAZGO POLÍTICO DE  IZQUIERDA EN EL EDOMEX


Compartir