¿Quién sustituiría a Romo?

Su pronunciamiento, queriéndolo o no, abre la posibilidad de que se especule el que está buscando salir del gobierno actual, que ya le hayan anunciado su próxima salida o, bien, que ahora, a partir de esto, el presidente AMLO reaccione negativamente y considere pedirle su renuncia

¿Quién sustituiría a Romo?
Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / Opinión El Heraldo de México

Alfonso Romo, importante empresario, ex deportista olímpico y hoy jefe de oficina de Presidencia dijo: “No podemos manejar un país que está decreciendo al 9% como si estuviéramos creciendo al 9%”. Esto al inaugurar la XLII Convención del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

Algunos pueden estar de acuerdo con su sentir, y otros tan sólo, habrán arqueado la ceja ante los dichos de alguien que cree señalar —de forma por demás brutal— una pésima conducción de la economía. Finalmente, es válido preguntarse ¿cuándo realmente ha invertido capitales significativos la banca para detonar el desarrollo del país?

Luego, es cierto, en el transcurso de su discurso, el funcionario matizó un poco, comentando que la ratificación del grado de inversión otorgada por la calificadora Fitch Ratings se debe al manejo adecuado y responsable de la deuda pública y del déficit fiscal por parte de la 4T. Que están listos para ser activados en nuestra economía los 1.2 billones de pesos que maneja la banca...

Pero, para entonces, el mensaje de descontento y hasta de rompimiento ya estaba enviado. Y su pronunciamiento, queriéndolo o no, abre la posibilidad de que se especule el que está buscando salir del gobierno actual, que ya le hayan anunciado su próxima salida o, bien, que ahora, a partir de esto, el presidente AMLO reaccione negativamente y considere pedirle su renuncia.

No lo sabemos en este momento, pero imaginemos (aunque sea como un ejercicio de política ficción) quién podría quedar en el lugar del regiomontano y cómo lograr que la política económica dé un vuelco para frenar el descalabro económico en el que se encuentra el país. Esto es, para atraer inversiones y financiar proyectos en diversos sectores productivos que sean atractivos para el empresariado. Y es que si el gobierno de la 4T cree que ya se ha superado lo ocurrido con el NAICM, se equivoca.

El primero que se vislumbraba para entrar en acción, pero ya no fue, era Alfonso Durazo. Ahora él está a punto de ser oficialmente el candidato a la gubernatura de Sonora por Morena.

La siguiente opción que se dibuja sería Tatiana Clouthier; cumple con ser del mismo equipo de Romo, regiomontana y alguien quien comprende a los empresarios, además de ser considerada parte de la rama conciliadora de la 4T.

Podría ser también Ricardo Salinas Pliego. Ya es parte del consejo empresarial de la 4T, es un hombre de negocios reconocido y además no tiene ningún empacho en decir lo que piensa, como ya quedó ampliamente demostrado...

Ya podríamos ver a Salinas Pliego discutiendo con los gobernadorcillos que no estuvieran de acuerdo con la 4T o quitando todas las restricciones de otros niveles de gobierno para que las empresas pudieran abrir en horarios normales y los empleados pudieran asistir sin restricciones a sus puestos de trabajo.

Una idea más sería que articularía la propuesta de no pagar al SAT los impuestos de las empresas, aunque así lo exija la ley. El ejemplo cunde y sería interesante ver la forma en que el empresario televisivo implementaría esta nueva estrategia económica.

Otra posibilidad podría ser Patricia Armendáriz, lo cual ayudaría a llevar el concurso The Shark Tank a un nuevo y palatino nivel. El único quid del asunto es que no se apoyaría a todo el empresariado, únicamente a quienes pudieran mostrar sus productos ante la financiera. La ventaja es que nos enteraríamos de todos los empresarios que fueran a verle, pues tendríamos dicha información de inmediato en su cuenta de Twitter.

El asunto es que, aunque pensáramos seriamente en estas u otras opciones tan peregrinas como la que más, lo que sería necesario —más que mover a Alfonso Romo— es mudar de estrategia en virtud de que la realidad del mundo —no sólo de México— ha cambiado diametralmente a partir de este año, particularmente por lo que a economía y finanzas se refiere.

En otras palabras, sería fundamental que su jefe, López Obrador y Arturo Herrera escucharan el pensar y el decir del empresario mexicano plasmado en el discurso que dio el jefe de su oficina de Gobierno. Tal vez entonces y sólo entonces podríamos estar aún a tiempo de hacer algo por la pobre economía de este país.

POR VERÓNICA MALO
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM


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