Poema a los hombres del mundo

Les han hecho pensar que el éxito es no equivocarse, cuando hay más mérito en romperse y recuperarse por haberse arriesgado

Poema a los hombres del mundo
María Milo/ Colaboradora/ Opinión El Heraldo de México

Creo que como sociedad lo hemos entendido mal. Como mujer estoy consciente de que hay estándares que también los persiguen a ustedes. Que todo es parte de un sistema que no cambiará hasta que desmintamos estas creencias sobre lo que es un hombre de verdad.

Sé que desde niños vieron que el mayor poder de los superhéroes era la fuerza física voraz, que su valor sería medido por su destreza en los deportes y la habilidad de esconderse bajo el mejor disfraz, pero los verdaderos superhéroes no usan su poder para la agresión, sino para la protección. Tampoco necesitan un disfraz, porque entienden que valentía es aceptarse ante el mundo como son.

Les han hecho pensar que el éxito es no equivocarse, cuando hay más mérito en romperse y recuperarse por haberse arriesgado, a nunca haberse tropezado por no haberlo intentado. Les han enseñado que deben sentirse amenazados por quien ya lo ha logrado, cuando en realidad, su valor no se ve afectado por el que tiene la persona de al lado.

Les instruyeron a admirar a empresarios y abogados famosos, pero se les olvidó mencionar que Picasso era pintor y Beethoven un músico maravilloso. Crecieron visitando museos en los que veían que las grandes figuras de la historia sólo encontraban belleza en la mujer desnuda, pero las pinturas no les enseñaron el vacío de estos hombres, al sólo encontrar valor en la belleza física, que es efímera.

Las pantallas les ilustraron que su valor se mide por el número de besos que han dado, en vez de cuánto amor han cosechado. Que dar alas y nunca emprender el vuelo es rebeldía, cuando en realidad enamorar para no amar es cobardía.

En los libros sólo leyeron que los hombres no se expresan, cuando no hay rasgo más humano que tener la valentía de abrirse a los demás aun sabiendo que podrás ser juzgado.

En ellos vieron que los débiles son sólo aquellos que lloran, cuando en realidad la debilidad no viene de ser vulnerable, sino de resistirse a reconocer las heridas que para nadie son agradables.

Hombres de verdad, eso es de lo que hay más necesidad.

Hombres que actúen con más humanidad.

Hombres que sean llamados exitosos por explorar emociones y crear con ellas canciones.

Hombres que sepan que juzgar a una mujer por su físico es como pensar que no hay nada más allá del cielo.

Hombres que sepan que su valor no reside en el número de un cheque, sino en la perseverancia y esfuerzo de sus acciones.

Superhéroes que también usen lentes y sean transparentes.

Superhéroes llamados fuertes y valientes por atreverse a amar sin sentir la necesidad de escapar.

Superhéroes que confíen en sí mismos, que sepan que no serán vulnerables si otro u otra les alcanza.

Superhéroes que lloren porque saben que es la única manera de no morirse ahogados en la tormenta del dolor, ni sedientos en el desierto del vacío.

Caballeros que transformen vidas con palabras y no sólo espadas.

Caballeros que sepan que la caballerosidad no es sinónimo de superioridad y que el amor no se consigue con base en el poder, la dominación o la sumisión, sino con la aceptación y la entrega mutua.

Hombres de verdad, personas reales que sientan, lloren, teman, combatan, exploren, alcancen, avancen y, sobre todo, amen. Esos son los hombres de verdad.

 

POR MARÍA MILO
IG: @MARIAMILO


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