La nueva victoria de Ebrard

El último triunfo del canciller no tiene punto de comparación

La nueva victoria de Ebrard
Manuel López San Martín / Definiciones / El Heraldo de México

La última victoria del canciller Marcelo Ebrard no tiene punto de comparación. La derrota del Departamento de Justicia de EU, tampoco. Las autoridades del otro lado de la frontera doblaron las manos como jamás se había visto. Pese a asegurar que contaban con “evidencia sólida” contra el exsecretario de Defensa, Salvador Cienfuegos, retiraron los cargos por narcotráfico y lavado de dinero en su contra. No dieron uno, sino varios pasos atrás y lo trajeron a México para que quedara en libertad.

El reconocimiento tácito del error en la forma de la detención al General, no tiene antecedente. Tampoco el enérgico reclamo del gobierno mexicano, ni mucho menos el desenlace de la historia, que concluyó con el arribo de Cienfuegos en un avión de EU, a Toluca, el miércoles.

Más allá de lo obvio, la eficacia que de nuevo mostró el canciller y su equipo para apagar un incendio, como ya lo han hecho tantas veces en el correr de estos dos años del sexenio, evidenciaron la descoordinación entre autoridades en EU; que México puede meter la pierna fuerte para defender sus intereses hasta el punto de hacer recular al aparato de Justicia estadounidense que se presume impoluto; y que se le puede poner límite a la injerencia de la DEA y otras agencias en territorio nacional. Además, y no es menor, dejan en el aire una serie de preguntas que deberían responder las autoridades vecinas: ¿del otro lado de la frontera no hay crimen organizado estadounidense?, ¿no hay contubernio entre políticos, instituciones de seguridad y criminales?, ¿no hay corrupción?, ¿no hay redes de narcotráfico y lavado, aceitadas desde el poder? Si sus autoridades están dispuestas a “pactar” para retirar cargos, pese a contar con “evidencia sólida”, ¿a qué más no lo estarán?

Ebrard se anota puntos. Las batallas internas y externas que va ganando lo colocan, en términos de eficacia y pulcritud, a años luz del resto del equipo presidencial que rara vez aparece, mucho menos para dar resultados. Con extintor en mano, el canciller y los suyos apagan fuegos, y dan gobernabilidad y margen de maniobra al presidente López Obrador.

A los innegables triunfos diplomáticos, para contener lo mismo al ahora mesurado Donald Trump, que para salvar la vida a Evo Morales; sanitarios, en plena emergencia, en la adquisición de insumos médicos y la ruta para que nuestro país se haga de la vacuna contra el COVID-19 en cuanto esté lista; y políticos, para avanzar en su influencia dentro de Morena; habrá que anotar la victoria que ahora las propias Fuerzas Armadas le reconocen para gestionar el regreso a México de quien durante 54 años ha servido al Ejército, el General Cienfuegos. Un éxito que, además, despresuriza la efervescencia militar y da margen de gobernabilidad al Presidente y su gobierno, que resentía ya las presiones de la propia institución castrense, clave en la 4T. Y, como cereza en el pastel: generosidad hacia el fiscal Gertz Manero. Vaya jugada.

 

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM
@MLOPEZSANMARTIN


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