¿Qué cosas les sabe el general?

El asunto de Cienfuegos es en realidad mucho más complejo de lo que podemos alcanzar a observar aún ahora

¿Qué cosas les sabe el general?
Jorge Avilés/ Con H de hacha/ Opinión El Heraldo de México

Tan espectacular e inédita como fue la detención en Estados Unidos del exsecretario de la Defensa Nacional en el sexenio de Enrique Peña Nieto, el general Salvador Cienfuegos Zepeda, resultó su repentina liberación y traslado a México en completa libertad.

Aquel 16 de octubre, el presidente Andrés Manuel López Obrador se apresuró a decir en su conferencia mañanera textualmente lo siguiente: “Está detenido por la misma acusación el que fue secretario de Seguridad Pública de Felipe Calderón y ahora detienen al secretario de la Defensa durante el gobierno de Enrique Peña Nieto. Esto es una muestra inequívoca de la descomposición del régimen, de cómo se fue degradando la función pública, la función gubernamental durante el periodo neoliberal”.

A partir de ese momento los personeros digitales del cuatroteísmo, como Attolini o Ackerman, asumieron, como casi siempre lo hacen, que esa era la señal presidencial para asumir esa detención como un triunfo más de este gobierno.

Desde luego, ni el Presidente ni sus hordas tuiteras dimensionaron que este asunto es en realidad mucho más complejo de lo que podemos alcanzar a observar aún ahora.

Más allá de las maromas presidenciales para contradecir su propio discurso del 16 de octubre, hay tres causas probables que pudieron haber motivado una decisión tan trascendental entre ambos países. Una de ellas es que pudo tratarse de una decisión unilateral del candidato Trump aún en su calidad de Presidente, con fines propagandístico electorales, para luego desestimar las acusaciones y venderle el favor al Presidente mexicano.

Otras más es que el Ejército Mexicano, como institución, consideró una ofensa por parte de las autoridades de justicia norteamericanas que se haya detenido a un general de tan alto rango sin dar a viso previo a su contraparte en México y eso haya motivado que las Fuerzas Armadas solicitaran al Presidente su intervención directa ante el gobierno de EU para que, en su caso, fuera juzgado en México.

Y otra más: imaginemos cuántas cosas, tenga pruebas o no, sabe un general del Ejército Mexicano sobre las entrañas y procederes de la clase política mexicana de todos los colores, como para que casi al unísono, todo mundo saliera a reconocer los buenos oficios del canciller Marcelo Ebrard para lograr que una jueza en EU accediera a desestimar los cargos y mandarle sus 700 hojas de acusación al fiscal Alejandro Gertz Manero para que determine si se le sigue un proceso o no en México.

Como quiera, si alguien está interesado en aclarar cada una de esas acusaciones y dejar su nombre libre de mancha, es el propio Cienfuegos, porque muy probablemente en México, el general no tiene quién lo acuse.

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PD: Mi más sentido pésame al presidente Andrés Manuel y a la familia López Obrador, por la irreparable pérdida de su hermana Candelaria Beatriz López Obrador. Descanse en paz.

POR JORGE AVILÉS
JORGEAVILESVAZQUEZ@GMAIL.COM
@CALLODEHACHA

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