Road trip a Valle

Es ideal para realizar deportes acuáticos; lo que en los años 60 fuera un paraíso exclusivo de veleristas

Road trip a Valle
Rafael Micha / Colofón / Opinión El Heraldo de México

Apenas a hora y media en auto desde la Ciudad de México, Valle de Bravo ofrece el pretexto ideal para organizar un #roadtrip al Estado de México: a últimas fechas, todo ha cambiado exactamente en la misma proporción que el nuevo y muy moderno acceso carretero. Lo que en los años 60 fuera un paraíso exclusivo de veleristas que organizaban viajes de ida y vuelta para practicar el novedoso deporte (entre ellos, los representantes de nuestro primer equipo olímpico), hoy acomoda casi 30% más de población, que ya no es flotante.

Valle es ideal para realizar deportes acuáticos, como ski –con escala, técnica y obligada, en La Balsita– y el más novedoso kite foil. O, también, para emprender una caminata desde la playa del Rincón del Mosco hasta la cascada Velo de Novia (sin olvidar los drinks desde tu MasterCraft en La Botana). La vida de campo resulta igual de encantadora… salvo para aquellos que han trasladado su rutina exacta y espacios citadinos a la naturaleza.

Hay que visitar la Peña y el Escondrijo; Rancho Avándaro e Izar; y hoteles como Rodavento y Casa Rodavento en el Pueblo Mágico. Entre las nuevas experiencias verdaderamente auténticas destaca Comunero.mx, un “espacio creado para reconectar con la naturaleza de nuestros alimentos y de nuestro ser”, en donde los hortelanos se reúnen para hablar de berenjenas y lechugas (en sentido literal, para los malpensados).

Entre los cursos y talleres que se llevan a cabo en su foro cultural, y las visitas al huerto, a su restaurante, y a la tienda de orgánicos, aquí, los días son lentos y campiranos. Para los más hispters, también, hay una petanca; y para los arquitectos de paisaje –como mi “consen” Juan o, diletantes, todos–, el vivero vecino, Natura. Todo esto, supervisado bajo el ojo avisor de Tania y su esposo, siempre tras bambalinas. Obvio, all of the above, siguiendo estrictos lineamientos de salud: no portar máscara o cubrebocas en este #radar supone una multa de 200 pesos.

En el mismo espíritu se encuentra Garden de Walo, el proveedor original de productos orgánicos de la zona y que, ahora, es atendido por su hija Micaela –de previa reputación gracias a Delirio–, completo con garden y cafetería, ambos cerca de Acatitlán y, siempre, pet friendly; y hasta una pequeña sucursal de Década, de mi “fav” Lucía Corredor (cómplice en Escondido Oaxaca, de Grupo Habita), con muebles únicos, artículos vintage, así como vasijas y vajillas de barro antiguo. Urge ir.

Aquí, cada quince días, un recorrido. No dejes de seguirme, también, en Instagram para que veas todo lo que sucede y de leerme en Twitter –ambos @rafaelmicha–; además, encuentra todas mis columnas en radarmicha.com

POR RAFAEL MICHA 
@RAFAELMICHA
RADARMICHA.COM


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