Nueva señal de un mundo en transición

En más de un sentido, la nueva agrupación comercial puede ser vista como una señal de transición

Nueva señal de un mundo en transición
José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México

Dice la leyenda que mientras las tropas turcas avanzaban y asaltaban las murallas de Constantinopla, los intelectuales y políticos de la capital del Imperio Romano de Oriente discutían sobre el sexo de los ángeles y cuántos de esos entes celestiales cabrían en la cabeza de un alfiler.

De la misma forma, unos Estados Unidos confiados en su tamaño y su hegemonía económica, han pasado los últimos años inmersos en una discusión sobre sus problemas domésticos, incluso el impacto del comercio internacional. El debate es sin duda necesario, absolutamente correcto, pero desviado los últimos años –y tal vez más– por un demagogo egocéntrico.

Y mientras los estadounidenses discuten sobre los hasta ahora inexistentes méritos de las quejas electorales de Donald Trump, una docena de países reunidos virtualmente en la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) crearon el fin de semana la mayor zona de libre comercio del mundo, con 2,200 millones de habitantes y 30 por ciento de la economía mundial.

En tamaño, es el mayor acuerdo de su tipo.

En términos de historia, puede señalarse que es el primer acuerdo de libre comercio que tiene como eje fundamental a la República Popular China, que toma para sí el papel que Estados Unidos jugó durante los últimos 50 o 60 años.

La Asociación Económica Integral Regional (Regional Comprehensive Economic Partnership-RCEP) fue creada tras ocho años de negociaciones e incluye a los 10 países de la ASEAN (Indonesia, Filipinas, Malasia, Singapur, Tailandia, Vietnam, Brunéi Darussalam, Camboya, Laos y Myanmar) así como a China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda.

Al margen de características como ser el primer acuerdo comercial que une a las tres mayores naciones industrializadas de la región (China, Corea del Sur y Japón), y la ausencia de la India, la RCEP bien puede ser considerada como parte de la política china en cuanto a asegurar su lugar en la región y proyectarse más allá, a través de su comercio con iniciativas como la nueva Ruta de la Seda.

La nueva organización se superpone con el Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífica (o TPP11), un tratado de libre comercio firmado por  Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam, que surgió del Tratado Transpacífico promovido por el gobierno de Barack Obama y descartado por el de Trump (se considera posible que el gobierno de Joe Biden pida su incorporación al nuevo acuerdo). 

En más de un sentido, la nueva agrupación comercial puede ser vista como una señal de transición: de un mundo donde Estados Unidos era "la potencia indispensable" a uno donde enfrenta una competencia real y China se erige como su principal, pero no único, rival.

Pero quién sabe si Biden logrará convencer a los estadounidenses de ver hacia afuera.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@CARRENOJOSE1


Compartir