ARTICULISTA INVITADO

Autoridad sin burocracia, y sólo se vale con la ley

Para tener claro, el esquema de vida racional para alcanzar la justicia, la seguridad y el bienestar de la sociedad requiere que se respete lo fundamental

Enrique Quiroz Acosta / Abogado y colaborador / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

En ocasiones lo obvio parece que deja de serlo. Todo régimen de Derecho, todo Estado sólo es concebible como tal si las autoridades están acotadas a su competencia y además es menester que, como tales, como autoridad, solamente puede actuar para lo que está estrictamente facultado. De otra manera sería el autoritarismo. El abuso del poder.

La negación del respeto al pueblo y la de los derechos Humanos. Para tener claro, el esquema de vida racional para alcanzar la justicia, la seguridad y el bienestar de la sociedad requiere que se respete lo fundamental: sí, la autoridad acotada a competencias y éstas se reitera, sólo actuar en aquello para lo que están expresamente facultadas.

Pero ¿porque ser reiterativo?, porque de repente pareciera que el orden jurídico estorba, cuando, seamos claros, lo que estorba es la inadecuada reglamentación o regulación concreta, muchas veces, desarrollada en la desconfianza, en los excesos de control y es que dicen los clásicos “los excesos de control inhiben la acción”. En efecto, desde la segunda mitad de los años 60 del siglo pasado ya se percibían evidentes problemas de regulación no sólo por ser excesivas, sino por el orden indispensable para que se puedan realizar las actividades propias de la prestación de los servicios públicos.

La famosa reforma administrativa tuvo momentos cumbres en los 70 y 80, pero nunca satisfizo a plenitud ni a las autoridades ni a los prestatarios de los servicios públicos. Ante corrupción evidente, la desconfianza se agudizó, y qué decir cuando llegó a plenitud la pluralidad política y la alternancia de tres partidos políticos en el Ejecutivo.

Participación de diversas fuerzas políticas que maximizaron aún más los controles sin que se lograra erradicar la corrupción. Y la sociedad desesperada y desilusionada. Hoy el problema no se ubica necesariamente en la ley, mucho menos en el Estado de Derecho, éste debe ser el instrumento de quien manda en favor de la sociedad.

Renunciar a ello, es eliminar la posibilidad real y efectiva de alcanzar la justicia social, porque no existe Estado democrático sin Estado de Derecho. La arbitrariedad, es decir, eludir la ley, favorece a aquellos que desean el abuso, la anarquía, el enfrentamiento que, desde luego, en nada ayuda a la justicia social y al combate a la corrupción y sí, vulnera al poder público democrático. Pasiones aparte. Combatamos la burocracia sí, con sentido legal. La Cultura Jurídica y la conciencia de Estado es indispensable en la búsqueda de la justicia social.

 

POR ENRIQUE QUIROZ ACOSTA

ABOGADO Y COLABORADOR

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