Paridad sin perspectiva de género

Se votó para rechazar la tasa cero a productos de higiene femenina, por lo que el llamado “impuesto rosa” seguirá

Paridad sin perspectiva de género
Adriana Sarur / La Encerrona / Opinión El Heraldo de México

El miércoles pasado, en el pleno de la Cámara de Diputados se aprobó la Miscelánea Fiscal para el ejercicio 2021, con 283 votos a favor, 129 en contra y cuatro abstenciones quedaron avalados los siguientes cambios. El SAT podrá registrar los bienes de los contribuyentes mediante visitas domiciliarias, así como tomar registro; se podrán bloquear las aplicaciones digitales (apps) que no cumplan con su carga tributaria; en hospedaje (Airbnb) queda con un ISR de 5%; de transporte (Uber o Didi) y entrega (Rappi, etc.), con 2.8%, las de venta (Amazon o Mercado Libre), con 2.4%.

Se acordó poner “candados” para donaciones a las organizaciones de la sociedad civil (OSC), donde se propone revocar aquellas que superen 50% de su objeto social; también se votó para rechazar la tasa cero a los productos que tienen que ver con la higiene femenina, por lo que el llamado “impuesto rosa” seguirá vigente en nuestro país. Al respecto quisiera ahondar en esta entrega.

Desde septiembre se ingresó la iniciativa impulsada por alguna OSC, como Fundar, Oxfam México, Copred y el colectivo Menstruación Digna México, para gravar con tasa cero al “impuesto rosa”, es decir a los productos relacionados con la menstruación: toallas desechables o de tela, tampones, copas y cualquier otro producto para la gestión menstrual. Sin embargo, la “Legislatura de la Paridad de Género”, votó en contra, atentando contra la salud de las mujeres del país y mostrando que, aunque paritaria, no tiene ni un ápice de perspectiva de género y, mucho menos, empatía ni sororidad.

Y es que debemos de entender que no se busca un “privilegio” para las mujeres al quitarle el 16% de IVA a los productos de higiene femenina sólo porque “queremos pagar menos”, no, se trata de estrechar la brecha de desigualdad entre hombres y mujeres. Se trata de tener perspectiva de género real en varias dimensiones, en derechos humanos, en derecho a la salud, en economía, en derechos laborales, en alcanzar una vida digna y más igualitaria. Las mujeres que somos parte de la Población Económicamente Activa (PEA), es decir, que tenemos trabajo remunerado dentro de la formalidad laboral, padecemos una brecha salarial de 16% menor respecto a los hombres por el mismo trabajo desempeñado, esto aunado a la situación informal y al empleo no remunerado.

Para dimensionar la situación del “impuesto rosa” es pertinente saber que las mujeres menstruamos aproximadamente dos mil 535 días en la vida, cifra que alcanza los casi siete años seguidos, según datos de Fundar. En México, la población femenina en edad de menstruar, la cual se toma entre los 15 y 50 años, asciende a más de 63 millones en la actualidad (Inegi). Asimismo, cuatro de cada 10 mujeres en nuestro país están inmersas en algún tipo de pobreza y sin autonomía económica, por lo que la carga tributaria focalizada, como lo es la gestión menstrual, es un impuesto discriminatorio y un peso económico y de salud pública más para las mujeres, ya que no es algo de lo que se pueda prescindir.

Los costos que tenemos que asumir las mujeres —sólo por ser mujeres— a partir del primer día de menstruación son altos, los cálculos para la gestión de una menstruación digna van de los 700 a los mil 500 pesos anuales, costos que para muchas mujeres en situaciones vulnerables puede significar no comer el día que necesita comprar una toalla o tampón femenino. La lucha no sólo es eliminar el “impuesto rosa”, es lograr un acceso universal y gratuito para que todas ejerzamos nuestro derecho a vivir este proceso fisiológico natural de forma digna.

 

PO ADRIANA SARUR
ADRIANASARUR@HOTMAIL.COM
@ASARUR


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