Cienfuegos

Hay quienes creen que al general lo puso García Luna, cuando en realidad fue Édgar Veytia, exfiscal de Nayarit

Cienfuegos
Fernanda Tapia/ Una chaira en El Heraldo/ Opinión El Heraldo de México

Por su pollo que hay que entrarle al tema que tiene a varios sin dormir, como al Copetes, quien ya debe de andar buscando la peluca y la cachucha que usaba para esconderse en los restaurantes fifís gringos, acompañado de su amorcito azucarado. 

El General Cienfuegos debe de tener un nido en la garganta. Sí, un nido, porque los ***os los tendrá ahí atorados nomás de pensar la que se le viene encima. 

La mayoría de los expertos opinan que García Luna fue quien le puso el dedo. Sin embargo, un reportero del New York Times aseguró, en cambio, desde su cuenta de Twitter que Édgar Veytia (ex fiscal de Nayarit) y enchiquerado allá en Estados Unidos, fue realmente quien lo puso y que incluso será uno de los testigos que la Fiscalía de Estados Unidos tiene en contra de Cienfuegos. 

La senadora Pagés, eternamente priista, asegura que “esto es desquite directo” de mi Cabecita de algodón, por haberle reclamado la política de “abrazos, no balazos”; querer perdonar a los primodelincuentes y querer bajarle sus sueldotes a los altos mandos. 

Sin embargo, a personas que le saben muy bien cómo se mueve el atole en Washington (como mi guapote Jesús Esquivel) se les hace poco probable, ya que los gringos no dan paso sin huarache, y si no hubieran tenido la investigación perfectamente sustentada, de ninguna manera se atreverían a hacerle ningún favorcito a nadie.

Lo que causa mi verdadera intriga es ¿a qué se atienen los amachados que siguen defendiendo partidos y personajes impresentables, aún después de todas las detenciones que se han logrado y los trapos sucios que se han oreado? 

Y otro punto doloroso es que finalmente a los detenidos no se les juzgará por las pérdidas humanas, aquello que verdaderamente laceró la estabilidad social. Por ejemplo: Javier Duarte no tiene que responder a nadie por la medicina oncológica que supuestamente era agua. Ni por los jóvenes ni periodistas muertos o desaparecidos. 

Cienfuegos muy seguramente no será interrogado acerca de los sucesos de Tlatlaya (¿Se acuerdan del fusilamiento de ésos que había llamado “narcoterroristas” y que se llevaron entre las patas a una de las secuestradas?). Ahí también podría explicar la venta de armas del Ejército.

Y ya ni pensar en traer a la mesa (allá en Estados Unidos) a los 43 de Ayotzinapa, de quienes Cienfuegos podría comentar “algo”, si no es que todo. 

Y cuenta mi amigo Alejandro Aguirre que ha platicado con uno de los organizadores de las reuniones entre Carlos Salinas, Enrique Peña y Ernesto Zedillo, quienes se han juntado tres veces por Telegram. ¿Estarán echándose un disparejo a ver quién se entrega?, ¿o de plano pensarán empinar a los que no están invitados a la reunión, como el Teniente Borolas?

Por último, familia, para quienes quieren consultar de plano a Mhoni Vidente para ver quién queda en seguridad, por ahí un pajarito me dió entender que Marcelo Ebrard no está muy lejos de ese puesto. Y recuerda que ¡el barrio te respalda!

POR FERNANDA TAPIA
DENUNCIAS@FERNANDATAPIA.COM
@TAPIAFERNANDA


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