Que desaparezcan

Lo único que no se les puede perdonar es que haya resultado tan ingenua

Que desaparezcan
Jorge Avilés/ Con H de hacha/ Opinión El Heraldo de México. Jorge Avilés/ Con H de hacha/ Opinión El Heraldo de México

¿Y qué esperaban, que el Presidente por el que votaron volteara a verlos para preguntarles si estaban o no de acuerdo con la desaparición de 109 fideicomisos públicos que incluyen lo mismo a deportistas, artistas, cineastas, científicos, investigadores, víctimas, periodistas, etc.?

¿De veras no conocían a un candidato que desde que apareció en la vida pública en 1988, en Tabasco, se mostró tal cual es, y les repitió una y otra vez que para que las cosas cambiaran tenían que entregarle el poder absoluto?

Lo único que no se le puede perdonar a esta clase “intelectual y letrada” de la izquierda mexicana afín a la cultura y a la academia que pensaba que ahora sí, a volar gaviotas, es que haya resultado tan ingenua y que le hayan visto la cara tan fácil.

Me dio entre pena y gusto verlos merodeando el Senado suplicándole a los legisladores del “PRIAN” que los defendieran o en esos videos en donde algunos de quienes hoy se quejan le cantaban “Yo te AMLO”, video en el que pusieron su dignidad de tapete para que el hoy Presidente hiciera lo que le pidieron: limpiarse las suelas de los zapatos con ella.

Lo mismo aquel otro video con estudiantes del CIDE que mostraban su credencial orgullosos de presumir que su voto iba a ser por Andrés Manuel López Obrador, quien hoy ha dejado a su institución en paños menores.

Podrán reprocharme muchos que no estaban dispuestos a votar por la continuidad del PRI, por el regreso del PAN o por las locuras de un ranchero independiente que al parecer está más cuerdo que el que hoy gobierna. A lo mejor saben mucho de letras y de ciencia, pero en democracia están en pañales y hace rato que no se los cambian.

Como bien decía Manuel J. Clouthier, candidato presidencial del PAN en 1988 y papá de Tatiana Clouthier, “lo importante no es cambiar de amo, sino dejar de ser perro”.

Hoy que los fideicomisos han quedado sepultados, los propios paladines de la cultura y la ciencia de este país se acaban de dar cuenta que fueron ellos con su voto uniforme para Morena en 2018 los sepultureros de su propio destino, porque no tuvieron el cuidado de dejar un solo contrapeso en las cámaras que pudiera salvarles sus fideicomisos.

Lo lamento mucho por los niños con cáncer, los familiares de desaparecidos, los periodistas, los futuros damnificados de desastres naturales y todas aquellas víctimas colaterales que resultarán perjudicados por estas decisiones políticas, pero los verdaderos responsables son esos que hasta hicieron campaña por esto.

¡Que desaparezcan los fideicomisos!, parece que la única forma de que entienda el pueblo bueno, científico, cultural y sabio, es a palos.

 

POR JORGE AVILÉS
JORGEAVILESVAZQUEZ@GMAIL.COM
@CALLODEHACHA


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