Ruta 2021, escala Coahuila e Hidalgo

A botepronto, estas primeras derrotas de Morena parecen consecuencia de la lucha intestina por la dirigencia del partido

Ruta 2021, escala Coahuila e Hidalgo
Alejandro Cacho / Touché / Opinión El Heraldo de México

Difícil asegurar si los resultados electorales en Coahuila e Hidalgo del pasado domingo son un anticipo de lo que ocurrirá en las intermedias del próximo 6 de junio. Hay quien piensa que sí. Lo cierto es que al presidente López Obrador no le gusta perder y en ambas lo tundieron.

A botepronto, estas primeras derrotas de Morena parecen consecuencia de la lucha intestina por la dirigencia del partido. Sin embargo, hay otras razones más profundas y difíciles de resolver.

La aprobación de Andrés Manuel López Obrador sigue siendo alta, arriba del 50 por ciento, aún con pandemia y crisis económica. Morena, su partido, no goza del mismo apoyo popular. Es un desastre como partido, donde las tribus están más preocupadas por adueñarse del poder, controlar las candidaturas y el presupuesto. Por cierto, Morena es el partido político que más financiamiento público recibe. 

Además, el problema es que muchos gobiernos de Morena han decepcionado y no están bien evaluados. Por eso, más allá de las 15 gubernaturas que estarán en juego, le costará mucho trabajo ganar masivamente presidencias municipales o Congresos locales. Batalla aparte, y de pronóstico reservado, será la lucha por la mayoría de las 300 diputaciones federales. Ahí es donde López Obrador echará su resto y los partidos de oposición lo saben.

También saben que la única posibilidad de arrebatar al presidente la mayoría en el Congreso es mediante una alianza opositora. El problema es que no se ponen de acuerdo. Para ninguno es fácil aceptar una alianza con el PRI, pero los resultados del domingo en Coahuila e Hidalgo mandan un mensaje claro. Aunque haya a quien aún le dé asquito una alianza con los priistas, su base de votos no es nada despreciable. José Antonio Meade dejó 9 millones que alguien deberá capitalizar y aumentar.

Si hubiera que buscar la sorpresa del domingo, serían el PRD y el PAN. ¿Por qué? Porque los panistas obtuvieron menos votos de los esperados y los perredistas, más. Incluso, en algunos casos el PAN quedó por debajo del PRD. Quienes piensan que Acción Nacional es la opción más sólida de la oposición, tal vez pecan de arrogancia. Quienes pensaron que el El Sol Azteca estaba en etapa terminal, también.

BON APPÉTIT

Por cierto, la reaparición pública de Ricardo Anaya causó indigestión en el PRD. Recordemos que para los perredistas no fue sencillo aceptarlo como su candidato presidencial.

Lo que molestó a algunos perredistas fue que Anaya desapareció dos años, tras la apabullante derrota de 2018. Se esfumó sin despedirse, los usó y desapareció. En ningún momento les llamó para agradecerles haberlo apoyado, ni para hacer un balance del resultado electoral. 

Ahora regresa ante el desastre del gobierno de López Obrador, y los perredistas le preguntan ¿y dónde estuviste estos dos años mientras nosotros aguantábamos el desastre?

 

POR ALEJANDRO CACHO

CACHOPERIODISTA@GMAIL.COM 

@CACHOPERIODISTA


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