Lecciones

Lo sucedido en la elección de Hidalgo y Coahuila debe ser una prueba para que no sea un destino fata

Lecciones

Si alguien esperaba que Morena arrasaría en Hidalgo y Coahuila porque así lo decían las encuestas, o tiene muy poca experiencia en la participación electoral o de plano estaba muy distraído en la disputa interna. 

Estamos hablando de dos estados del país donde el PRI nunca ha perdido su hegemonía y donde se esperaba que se expresaran las peores marrullerías.

¿Y esto por qué es un asunto de todas y de todos? Pues porque nuevamente se comienzan a expresar posiciones extremas que en nada benefician al análisis ni a la reorientación estratégica del partido que aplastó al PRIAN en 2018. 

Hay quien habla de una victoria absoluta del partido Morena, porque “en condiciones tan difíciles” la militancia realizó lo que pudo y se lograron algunos triunfos; vaya mediocridad. El opuesto es quienes dicen que Morena está acabado, que este es el escenario ineludible de 2021.

Convoquemos a la prudencia. A los que llaman a la calamidad hay que recordarles que la elección se desarrolló en medio de la pandemia y lo previsible era enfrentarse a una jornada donde el abstencionismo sería muy alto, las cifras así lo confirman, un 60 por ciento en Coahuila y 50 por ciento en Hidalgo. 

Es un elemento suficientemente estudiado en nuestro país, que existe una relación directa entre el abstencionismo y el triunfo del llamado voto duro, que no es otra cosa que un voto comprado o condicionado. Aunado a lo anterior, están los casos documentados de secuestros de familiares de candidatos y vehículos con altavoces llamando a la población a no salir de sus domicilios.

Los inexplicables optimistas deberían refrescar su memoria y recordar que en las elecciones intermedias es fundamental la presencia y adecuada capacitación de la estructura electoral. 

La gente estaba dispuesta a cuidar el voto y a promoverlo, por lo tanto, resulta inexplicable la ausencia generalizada de Morena en las casillas y la falta del periódico Regeneración en suficiencia para promover a nuestras candidatas y candidatos.

Morena tiene su fortaleza en el trabajo territorial, en el toque de puertas, en el diálogo con la ciudadanía, en la representación de casilla por convicción y en la humildad de reconocer que la fortaleza es su base y no su dirigencia.

Quienes participan en la política electoral y están acostumbrados al fraude en todas sus vertientes, no lo dejarán de practicar, así que quienes aspiramos a consolidar un proyecto democrático en el país estamos obligados a actuar en consecuencia. 

No es el momento de un reparto de culpas, sino de la asunción de responsabilidades. 

Esto no significa que la dirección nacional de Morena no deba una explicación, particularmente sobre señalamientos concretos de entregar estructuras electorales a poderes fácticos y dejar en indefensión a sus candidatos. 
Lo sucedido en la elección de Hidalgo y Coahuila debe ser una lección aprendida para que no se convierta en destino fatal.

*Liderazgo político de izquierda en el Edomex

POR DANIEL SERRANO
LIDERAZGO POLÍTICO DE IZQUIERDA EN EL EDOMEX


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